sábado, 9 de febrero de 2013

La frontera

Allá en Harry's Place, Marc Golberg argumenta que la idea de que retirarse de Gaza fue un error dado que el Hamás tomó el poder y lanza masivos ataques con cohetes contra Israel es un mito.

Marc dice que no hay que olvidarse que:
1. Los soldados ya no podían patrullar dentro de Gaza por lo peligroso que era. Estaban en posiciones fijas cuidando los asentamientos.
2. La gente asesinada anualmente por los palestinos de Gaza a partir de la desconexión es menor que la gente (civiles y soldados) que moría antes.
3. Que cohetes caían dentro de los asentamientos judíos de Gaza y que las operaciones israelíes no podían detener el fuego.
4. Que si hoy estuviéramos ocupando Gaza la cantidad de soldados muertos sería muy alta. Dentro de todo no está tan mal la situación actual.

Eso es lo que dice Marc.

Yo tiendo a coincidir y la verdad no creo que la retirada de Gaza, realizada en el 2005 por Ariel Sharón haya sido un error.

Sin embargo, hay un factor que está ausente en la ecuación de Marc.

La desconexión quitó 8000 personas que vivían dentro de Gaza y que aceptaban (vamos a incluir sólo a los adultos en esto, así que el número en realidad es menor) la realidad de vivir en una zona de peligro. Se llevó a esa gente y la puso temporariamente en la playa de Nitzanim. Quedó la gente de Sderot y otras comunidades que forman el anillo alrededor de Gaza. Y esa gente no estaba acostumbrada a esa situación. Con lo que los que pudieron ponerse a salvo se fueron de Sderot y los que quedaron sufren, con propiedades que no valen nada por ser una ciudad tan peligrosa. No los culpo, yo tampoco estoy preparado para vivir en un pueblo de frontera. No quiero decir que la solución es que pongan huevos. El problema no son éllos. Pero la ecuación debe incluir el hecho de que han reemplazado una población aguerrida por una población sufrida y provocado un vaciamiento de la zona.

Eso es lo mismo que a veces se argumenta sobre el Golán (demos gracias al cielo que hasta la izquierda se dio cuenta hace poco que hacer paz por territorios con los genocidas de Siria era una mala idea). Hoy en día vive gente en los kibutzim del Golán que llegaron allí por ideología pionera. Son la frontera con la barbarie. Si quitan a esa gente y los sirios comenzaran a tirar misiles contra la Galilea desde las alturas del Golán, ¿cuánto tiempo le darían a la gente de Tiberias y Tzfat para dejar la ciudad como ha pasado con Sderot?

Cosas que hay que tomar en cuenta.

12 comentarios:

Jose Antonio dijo...

Desde un móvil. Qué sería mejor, continuar viviendo en Gaza dando pie a ideas buenistas occidentales de una supuesta cohabitación "armoniosa y beatifica" (que dudo mucho practicaran europeos y TA de progreso si lo pudieran evitar por sus posibilidades), o que sea manifiesto para todos (salvo para los que predican la destrucción de Israel) que solamente una estricta separación, también económica (el derecho de retorno laboral y familiar), permitira la supervivencia del actual Israel.

Algunos no parecen darse cuenta que, para muchos
, la no erradicación de Israel solo es aceptable salvo con una completa transformación binacional o confederal, es decir, muy poco judio



Andrés dijo...

Estoy de acuerdo en que era necesario retirarse y desconectarse de Gaza, aunque tal vez se podría haber encontrado la forma de que no nos devuelvan el favor con miles de misiles, el secuestro de Shalit en territorio israelí, bombardeos constantes contra poblados y ciudades israelíes, con Hamás e Irán en el poder dos años después de haber sido evacuado el territorio. Pero si comparamos el nivel de muertos, violencia e inseguridad, se puede asegurar que estamos mucho mejor luego de la desconexión, mucho más ahora luego de Pilar Defensivo donde practicamente se interrumpió cualquier disparo de cohetes hacia territorio israelí. Baruj Hashem desde diciembre no cayó UN SOLO cohete, misil u obús de mortero. Situación inédita en la historia reciente, y eso que algunos llamaban Chamberlain a Bibi por no embarcarse en una aventura teniendo a los ayatolás fabricando armas nucleares al lado y una carnicería en Siria. Pero no nos equivoquemos. La calma es útil y le permite a Israel concentrarse en otras amenazas, pero es solo temporal. Tarde o temprano, habrá que lanzar una gran invasión para derrocar al Hamás y terminar con el problema de una vez por todas y para siempre.

NeXuS dijo...

Lo de Gaza fue un acierto y la teoria tan defendida de Paz x Territorios se está demostrando que nunca, nunca podrá funcionar Es cierto que una gran parte de la población árabe está muy cansada de todo este conflicto al que no ven salida. Pero siempre queda una minoria, muy fuerte economicamente, y los miles de "voluntarios" de ONGs que están por esos lugares para evitar que se vislumbre una paz en el horizonte.

Tanto el Libano, como luego Irak y ahora Siria, demuestran que para que el eslogan "paz x territorios" funcione, es necesario un cambio radical importante en la mentalidad de una cultura que considera legitimo exterminar a sus enemigos, sean sunitas, chiitas, cristianos o por supuesto.... judios, A veces creo que este razonamiento es racista, pero cuando les oyes hablar o argumentar sus guerras internas te das cuenta que nos encontramos con una cultura de la edad media con la tecnología del Siglo XXI.

José Antonio dijo...

Me gustaría que los razonamientos sobre la necesidad de la desconexión con los palestinos fueran a más largo plazo, aunque la realidad actual apunte a mirar solamente a corto plazo.

Es necesario también mirar a más larga distancia, inclusive a la "mayor o menor convivencia" de dos estados existiendo al lado el uno del otro, y si la justificada preocupación demográfica que hoy la izquierda israelí enarbola para justificar el fin de la ocupación y de los asentamientos, la utilizarían también (mi opinión es obviamente que no, que entonces ese argumento sería denigrado por esa misma izquierda) en el caso de dos estados existiendo al lado el uno del otro y la presencia de una gran emigración "temporal" a causa de la atracción económica (y de otro tipo más bien ideológico)
que representaría Israel (y los problemas internos y de desarrollo que tendrían lugar en una Palestina que ya no fuera subsidiada internacionalmente).

A la barrera de seguridad, que sin duda se pediría que fuera derribada ya que "solamente" podría existir "convivencia y cordialidad" entre los dos pueblos tras el supuesto éxito de un proceso de paz, debería sustituirle una barrera "económica" que imposibilitara un derecho de retorno económico y familiar.

Sorprendentemente, tanto enquistamiento en el status quo y en los problemas actuales, no parecen que permitan pensar a muchos en las "etapas" futuras del plan árabe y palestino contra Israel como Estado judío.

Y entiendo que Israel debe adelantarse a esa posibilidad y preveer que la separación no se limite a un carácter físico. Una excesiva interdependencia, tan políticamente correcta e ingenuamente alabada como solución a los problemas, solo puede ir en contra de Israel como Estado judío

Andrés dijo...

El problema de la inmigración palestina a Israel existe desde siempre. Afortunadamente la barrera de seguridad también ayudó enormemente a impedir la infiltración de palestinos que buscan trabajo en Israel. Lo mismo que la valla fronteriza con Egipto. No veo que haya una gran diferencia suponiendo que existiera un Estado palestino en gran parte de Judea y Samaria. Justamente el segundo objetivo al construirse la cerca de seguridad en 2002-03 (obviamente después de detener la mortífera ola de atentados suicidas durante la sangrienta Segunda Intifada) fue imponer la frontera futura, incluyendo los grandes bloques de asentamientos dentro de Israel. Aunque es difícil pensar una independencia palestina que no sea también económica, sin depender tanto de los subsidios internacionales. Sin economía autosuficiente, no hay soberanía posible.

Eso que dijiste de la izquierda me ha gustado mucho. Demuestra que el "cuco demográfico" es otro mito. Primero porque los palestinos no son parte de Israel, por eso se habla de ocupación y no anexión (que implicaría otorgarles derechos de ciudadanía, como se hizo con los árabes de Jerusalem Oriental). Segundo porque la tasa de natalidad palestina y por supuesto árabe-israelí, disminuye cada vez más. Pero además no creo que esa izquierda, representada por Amos Oz o Ben Ami, realmente esté interesada en crear un Estado palestino para defender el carácter judío y democrático de Israel, con una fuerte mayoría judía. Creo que simplemente son pro-árabes, pero no lo pueden decir abiertamente. Les importa un rábano la mayoría judía. La izquierda sionista, patriota, y nacionalista que gobernó Israel los primeros treinta años de su existencia, mutó desde los Acuerdos de Oslo y se transformó en una izquierda totalmente desprestigiada, minoritaria y antipatria. En otros tiempos la izquierda israelí se definía por la construcción de una sociedad socialista para los israelíes, no concesiones al enemigo árabe. Obviamente no estoy incluyendo a personajes como Ehud Barak en ese segmento (que con todos sus errores y decisiones políticas nefastas es un patriota y militar brillante), sino más bien a perros que ladran y no tienen representación popular significativa, como Guideón Levy, a contramano de la historia y su pueblo. A pesar de que hablan de democracia, saben perfectamente que no pueden ganar elecciones ni formar gobierno porque el pueblo no los soporta, por eso recurren a medidas antidemocráticas y antipopulares con apoyo de los extranjeros y el dinero europeo para controlar ciertos medios, las universidades, la industria cinematográfica (¿alguna vez viste una película o documental israelí sobre temas políticos que no sea "autocrítico"?) y la élite del Bagatz. Si los jueces del Bagatz fueran elegidos por voluntad popular, ninguno sobreviviría. El Bagatz pone en peligro la vida de judíos y la existencia del Estado judío. La edición impresa del Haaretz no la lee nadie. Toda esa basura es famosa en el exterior, le sirve mucho a nuestros enemigos para ocultar su obsesión judeofóbica, pero dentro de Israel no existen, son totalmente minoritarias.

Sería como si yo desde Israel citara permanentemente a Joaquín Morales Solá, Nelson Castro, Marcelo Bonelli, Lanata, Ricardo Kirschbaum, Alfredo Leuco, Osvaldo Pepe, Beatriz Sarlo, Pablo Sirvén, Pepe Eliaschev y muchos otros periodistas opositores para demostrarle a los que no saben del tema, qué es lo que piensan los ciudadanos argentinos de su gobierno. Sería una tergiversación absurda. Con la diferencia de que esos periodistas representan al 40%-50% de la población argentina, mientras que Guideón Levy y los tipos del Haaretz no representan al 2% de la sociedad israelí.

José Antonio dijo...

El problema de la inmigración palestina a Israel ha sido incrementado por el gobierno Netanyahu dando más permisos de trabajo e incluso permitiendo el libre paso a los palestinos con motivo de la celebración del fin del Ramadán.

Si Israel necesita mano de obra lo que representa una locura es que ésta sea preferentemente palestina, con las grandes posibilidades que existen de que acabe instalándose en los pueblos árabes de Israel. ¿Para qué facilitar la emigración económica de una población que está en contra de la existencia de Israel? ¿No sería mucho mejor una población que pretenda integrarse en la sociedad israelí y no destruirla? Me resulta algo inexplicable, excepto que tenga como único objeto diferir las necesarias decisiones con respecto a la creación de unas fronteras y el abandono de aquellos asentamientos que todos saben que no pertenecerán a Israel. Es perseguir el status quo ignorando los grandes objetivos a medio y largo plazo.

José Antonio dijo...

Respecto a la izquierda israelí, no se la puede aislar del contexto ideológico de la izquierda occidental (aunque desde luego tendría que tener mucha más en cuenta que su hábitat y vecindario no es Europa ni EEUU, sino el Oriente Medio).

Obviamente, son los herederos, textualmente, de una izquierda nacional de carácter socializante que construyó el Estado de Israel, pero al igual que la izquierda occidental ha optado por la vía desnacional (el Estado-nación como entidad culpable, salvo para los países no occidentales) y pro-derechos individuales, al estilo de, como ciudadano, tengo todos los derechos pero muy pocas responsabilidades para con el Estado que me brinda esos derechos.

Lo más ridículo, y muy asentado en la izquierda israelí, es ese progresismo que adopta como ideología la superioridad moral y ataca exclusivamente a Occidente como medio preferente de pregonar y asegurar su "autoridad moral", pata reforzar así su autodesignado papel de "liderazgo" necesario (la búsqueda del poder se reviste muchas veces del disfraz de la falsa modestia y de una supuesta autopenitencia, rotundamente falsa porque estos "críticos" solo culpan al resto de la sociedad exculpándose de paso).

Y es que la sociedad israelí/occidental debería purgar un supuesto "pecado original" ante las demás sociedades (por su desarrollo y bienestar), y los sacerdotes que impondrían esa necesaria penitencia sería esta "izquierda moral" israelí/occidental.

Así resulta posible reivindicar una desjudeización de Israel para favorecer una sociedad más multicultural y mestiza y una mayor "integración" de la minoría árabe (de la cual una parte estimable no desea integrarse), pero a la vez no sería posible exigir a esa minoría árabe la correspondiente despalestinización para favorecer el proceso de convergencia a un Estado no judío sino de todos los ciudadanos.

Para ese Estado de los ciudadanos desjudeizar Israel y a los judíos israelíes sería justo y necesario , pero despalestinizar a los árabes sería "racismo".


Andrés dijo...

Pueden esperar sentados los zurdos. Israel se creó ante el compromiso de las naciones del mundo, precisamente para reparar la mayor iniquidad que se cometiera en los anales de la humanidad contra cualquier nación: la iniquidad de la expulsión de Israel de su tierra y su transformación en víctima perpetua de persecuciones y matanzas incesantes. 2000 años de exilio y sufrimiento nos enseñaron a los judíos (al menos su inmensa mayoría) el derecho, la necesidad y la obligación de tener una patria independiente, donde los judíos sean una mayoría propia y tengan el destino en sus manos, las posibilidades de cambiar la historia. ¿Qué es ese pensamiento tan imperialista de algunos en Occidente que toleran la existencia de 50 países árabes y musulmanes gigantes, pero no pueden aceptar un Estado judío que tenga la mitad del tamaño de Costa Rica en la tierra histórica de ese pueblo?

No le daremos nuestro país a los árabes, le guste a quien le guste, chillen, pataleen, lloren, hablen de "derechos humanos", o clamen boicots. Y si tanto les molesta, vengan a pelear. Porque ahora, a diferencia de antes, nos podemos defender y muy bien.

José Antonio dijo...

Sigues sin entender la mentalidad políticamente correcta actual: ya no se trata de derechos nacionales o del derecho a la autodeterminación nacional (claro que para las sociedades catalogadas como occidentales, para las sociedades musulmanas y del Tercer Mundo, las pretendidas sempiternas "víctimas" de Occidente, esos derechos sí están permitidos y son oportunos), se trata de los derechos individuales sobre todo en las sociedades occidentales (el relativismo cultural permite que eso no sea "urgente" para el resto).

El problema es que pasaría dentro del propio Israel, de sus élites políticas, económicas, académicas y culturales, si llegará a exigirse desde el exterior un "cambio de Estado políticamente correcto"

Que eso sería una imposición totalmente injusta no cambiaría nada, es Israel la que debe prevenir esos acontecimientos y proteger el Estado judío y democrático desprendiéndose del lastre que le perjudica

NeXuS dijo...

A ver creo que gran parte del problema viene derivado de ese complejo de culpa que afronta gran parte de la sociedad occidental cuando consigue un cierto grado de desarrollo.

De la misma manera que un sector de judios reniega de su vinculación con Israel o de la propia religión/entorno para ser aceptado por su entorno, principalmente en el entorno cultural-artistico-universitario-intelectual, un caso similar se produce en otros sectores de la sociedad renegando de su cultura propia, forma de vida, etc... mientras se "idealiza" a pueblos o culturas extranjeras como los portadores de aquellos valores que el "materialismo" o el "relativismo capitalista" ha pervertido.

En los años 60 y 70, vimos como ese fenómenos suponía la idealización de la cultura oriental, principalmente con toda aquella relacionada con el yoga, budismo, meditación, etc. En los 90, esa idealización se traslada al mundo árabe y tomando a los palestinos como "heroes" de la resistencia al imperialismo colonialista.

En ese cambio de paradigma, fruto de la perdida de valores por parte del mundo occidental, un papel muy importante ha jugado la izquierda que tras la caída del muro de Berlín y el fracaso del socialismo real, encontró en esa cultura un lugar donde refugiarse y también financiarse económicamente. Eso, unido al racismo antisemita siempre latente y más entre una izquierda sometida a decenas de años de lavado de cerebro, ha provocado gran parte de las cosas que dices.

José Antonio dijo...

"A ver creo que gran parte del problema viene derivado de ese complejo de culpa que afronta gran parte de la sociedad occidental cuando consigue un cierto grado de desarrollo

....

un papel muy importante ha jugado la izquierda que tras la caída del muro de Berlín y el fracaso del socialismo real, encontró en esa cultura un lugar donde refugiarse y también financiarse económicamente".

Creo que olvidas un factor fundamental dentro de esa supuesta autoculpabilización (que no es tal, los culpables son siempre los otros): el narcisismo inherente a toda pretensión de una supuesta superioridad moral".

Es decir, el anhelo de poder y de liderazgo no está de ninguna manera excluido, más bien es el motor principal de esa publicitada "autocrítica" que siempre tiene como objeto a otros.

Es la misma izquierda que se ve a sí misma como el elemento director de un supuesto e inevitable destino histórico.

Aquí hay muy poca modestia y sí muchos intereses no declarados


NeXuS dijo...

Tienes razón aunque yo no me referia solo a los "lideres" de la izquierda sino a ese amplio conjunto de la sociedad que son los que les apoyan habitualmente. En España, por ejemplo, se les conoce habitualmente como "pijoprogres", porque combinan un estatus social economico de clase media alta con discursos politicos izquierdistas.

Ser un extremista "antisionista" o "ecologista", apoyar virulentamente a ONGs y a las "luchas de liberación de los pueblos", etc.... les permite autojustificarse mientras como bien dices se "autofirman en su superioridad moral o intelectual" frente al resto de la sociedad, preoucpada por el consumismo, etc, etc

Es además una actitud paternalista. Se erigen con el derecho a decidir cual a de ser el destino de los pueblos a los que "apoyan" y este es el motivo por el que "cambiaron" su adhesión a la OLP por Hamas, por considerar que estos en la busqueda de la paz habian traicionado a su pueblo.

Otra de las caracteristicas importantes de ese fenomeno es su capacidad para cerrar los ojos a lo politicamente incorrecto. Por ejemplo, Siria, Iran, los islamistas radicales o la cruel situacion de otros lugares del mundo como Etiopia, Somalia.....

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