jueves, 31 de enero de 2013

El judío sinverguenza


Para vos Timmerman. :

Tuve la responsabilidad de cubrir la conferencia de prensa del Canciller Héctor Timerman en la sede de la AMIA, en la cual intentó aclarar todas las dudas que se presentaron a raíz de la firma del acuerdo con la República Islámica de Irán, difundido como “Comisión de la verdad”. Por Ariel Krengel.

En la presente no tengo intención de referirme a dicho acuerdo, ni a las consideraciones realizadas por el Canciller, las autoridades de las entidades AMIA y DAIA y los familiares de las víctimas. Mucho se ha escrito al respecto y mucho más se escribirá, pero por lo pronto se lo dejo a los especialistas en derecho.

Sin embargo, durante dicha conferencia de prensa, un colega le preguntó al Canciller por las quejas que había manifestado el Estado de Israel, quien incluso había convocado al Embajador García para pedirle explicaciones sobre el acuerdo en cuestión. El Canciller contestó muy brevemente que no era el tema que convocaba y que al respecto iba a emitir un comunicado en horas de la tarde.

Y así lo hizo. Si bien en un principio fuentes oficiales indicaban que le brindarían a Israel, un amigo de Argentina desde hace décadas, todas las explicaciones necesarias, la respuesta fue diametralmente opuesta. El comunicado de la Cancillería comenzó diciendo: "El atentado sufrido por el pueblo de nuestra patria el 18 de julio de 1994 no involucró a ningún ciudadano israelí…” y continúa, "Cabe resaltar que la Argentina jamás ha citado a un embajador israelí para pedirle explicaciones sobre acciones de su gobierno".

Al respecto me permito recordarle al Canciller algunas cuestiones importantes. En primer término, nuestro país nunca citó a ningún embajador israelí para pedir explicaciones, porque no tendrían sobre qué hacerlo. Quizás le hicieron consultas durante la Guerra de Malvinas para conocer la magnitud de la ayuda que Israel brindó a la Argentina, o tal vez para agradecer el trabajo realizado por la Unidad de Rescate luego del Atentado a la AMIA.

Pero lo más trascendente es el comienzo del comunicado. Estimado Canciller Timerman, por si no lo sabe le recuerdo que Israel tiene como particularidad preocuparse por cada judío en el mundo, tal como lo demostró rescatando a los secuestrados del Avión de Air France en Uganda, o siendo una casa segura para tantos compatriotas argentinos que escapaban de las garras de la última dictadura militar. Quizás usted no lo sepa, lo olvidó o bien no se dio cuenta de este hecho al redactar el Comunicado.

Si no hubiese sido por Israel que se preocupa por cada judío sea o no ciudadano israelí, la vida de su padre Jacobo hubiese tenido un futuro incierto. Cuando el gobierno militar perseguía a su padre, Israel no le preguntó si tenía pasaporte israelí. Simplemente lo salvó, como lo hizo con tantos otros argentinos. A pesar de este, su padre no se privó de hablar mal de Israel apenas aterrizó en suelo israelí. Pero usted lo ha superado ampliamente, su padre estaría orgulloso de su accionar. Según su lógica, la preocupación de Israel es absolutamente injustificada. Si Israel hubiese existido en la Europa de pre guerra nada debería haber dicho sobre la Kristallnacht o las Leyes de Nüremberg o la Shoá, porque ninguno de ellos era ciudadano israelí.

Por suerte hay países que entienden de manera distinta lo que significa el valor por la vida y los DD.HH. sin importar dónde o quien los profane. Israel es uno de ellos y gracias a eso usted pudo disfrutar de tener con vida y a su lado a su padre hasta que la vejez terminó son su vida y no un régimen asesino, como lo fue la dictadura militar ayer y lo es Irán hoy.

Usted hoy, le dijo a Israel, “No se metan”. Menos mal que en Israel no hablan castellano, hay una esperanza de que no le hagan caso.


Fuente: RADIO JAI

1 comentario:

Andrés dijo...

Gracias a Israel, el padre de ese canciller kirchnerista pudo tener una muerte pacífica al final de su anciana vida, en vez de morir en una de las cámaras de tortura de Ramón Camps, con una picana en el culo por judío, sionista y "subversivo". Y el canciller sabe muy bien que a su padre lo salvó el país judío sin importarle su ideología o pensamientos foráneos. Es el único país del mundo que viaja hasta Etiopía, Uganda o Argentina (el culo del mundo) para rescatar judíos sin nada que aportar económica o intelectualmente. Sin embargo, el canciller tiene el atrevimiento de preguntar por qué Israel se mete en el atentado a la AMIA... canciller, sí, fue un atentado contra la Argentina y ese país debería hacer todo lo posible por vengar a sus ciudadanos (de lo contrario espero que lo haga Israel como tantas otras veces), pero que quede claro que la bomba no se la pusieron a la comunidad gallega, italiana, árabe, vasca o africana, se la pusieron a la Israelita, por orden del mismo país que niega el Holocausto, quiere borrar a Israel del mapa, financia el terrorismo internacional y dos años antes de esa masacre en Buenos Aires, puso otra bomba en la embajada de Israel matando cuatro diplomáticos israelíes y 25 argentinos (fue una subsidiaria del Hezbollah, la Organización de la Jihad Mundial, bajo auspicio ayatolá).

Ahora hablando como ser humano, ya no como judío. Si un país determinado (sin importar cual fuera) salvara la vida de mi padre, yo a ese país le besaría los pies por el resto de mi vida y no haría nada más que alabarlo, besar su bandera, luchar por él. Estaría en deuda absoluta. Lo menos que tendría que hacer, lo mínimo, es callarme la boca cuando ese país se preocupa por el asesinato de sus hermanos, no acusarlo de "meterse donde no le corresponde" ni mucho menos criticarlo (como hizo Jacobo al poco tiempo de ser rescatado).

JUDENRAT! (aunque ellos cooperaban con los nazis porque sino los mataban, mientras que a vos nadie te amenaza de muerte sinvergüenza)

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