El costo de la vida está muy caro, no sólo en Israel, sino en el mundo. Y hay cosas que se pueden mejorar si se redistribuye la riqueza. Hay una torta y algunos se llevan más que otros. Si se les quiere dar más a unos, se achica para el resto. Si la torta se reparte mal (si la gente se muere de hambre o si se elimina el incentivo a la inversión de capital) se pudre y nadie la puede comer salvo los buitres.
Estoy de acuerdo con la protesta de los padres por el alto costo de la educación de los niños. Se nos lleva una gran parte de nuestro sueldo. Una gran parte. Por ahí oí que en Tel Aviv el jardín (privado) cuesta 3000 shekels. En Rehovot hemos conseguido para el año que viene uno por 2000 shekels.* Es una diferencia notable.
Con lo que estoy en parte de acuerdo es que el precio de las viviendas está muy caro. Dios sabe cuánto sufrimos para poder llegar a comprar la nuestra y con una hipoteca a 28 años.
Pero con lo que no estoy para nada de acuerdo es que repartan la torta de tal manera que se beneficien los que viven en Tel Aviv. Yo (como persona que paga sus impuestos) no tengo por qué subsidiar alquileres baratos en una ciudad que es un imán para los jóvenes universitarios. Prefiero toda la vida que los impuestos se destinen a mejorar las ciudades en la periferia (y que dejen de una vez de ser periferia, que no quedan tan lejos, che!). Si no te alcanza para vivir en Tel Aviv, andate a vivir a Guedera y no te hagas el pobrecito porque no te quedó lo suficiente como para cambiar tu Iphone 3 por el 4, porque todos sabemos el tipo de vida que lleva el Telavivi promedio.
Dado que toda esta protesta comenzó por jóvenes ricos que tienen tristeza (esta frase la conocen los argentinos, la acuñó el ex-Presidente Carlos Menem) y que en seguida comenzó a ser aparateada por los centros de estudiantes de las Universidades, la impresión que me ha dado ha sido extremadamente negativa.
El otro día hemos llevado al médico a una de nuestra hijas y la doctora atiende unos días en Rehovot y otros en Mazkeret Batia. Fuimos a MB que es, ¿cómo te puedo decir? un suburbio rico de Rehovot, como si fuera San Fernando, al norte de Buenos Aires y ahí, en la placita de la municipalidad encontramos cinco o seis carpas de protesta. ¡Pero que me la soben, mamá! Seguro que los pobres niños dejan la carpa de protesta y manejan en su 4 x 4 hasta la mansión del viejo para darse una ducha y luego a tomar algo en un barcito antes de hacer face en la carpita de nuevo.
Si bien el costo de vida es alto, ciertos manifestantes no merecen ser escuchados. Y lo que menos quiero es que el gobierno de Netanyahu entre en una espiral demagógica de imprimir plata para regalarnos a todos una vida divina por algunos años. Como los griegos.
*Me gustaría aclarar algo porque mencioné lo de los jardines privados y en Argentina eso tiene otra connotación. Antes de la edad del jardín obligatorio, los padres que trabajan -como nosotros- tenemos que dejar a nuestros hijos en guarderías o "mehonot", también les decimos jardines. Bueno, hay dos tipos de mehonot que están subsidiados y además reciben donaciones internacionales: los mehonot de WIZO y los de Naamat. Nuestras dos hijas están en este momento en un mahón de WIZO. Depende tu sueldo, podés recibir descuentos en la cuota mensual. El máximo a pagar es de alrededor de 1700 shekels, y con un sueldo de la mediana, no promedio, uno recibe esa graduación. El problema principal es que el mahón es sólo hasta las 4 de la tarde y me obliga a salir del trabajo temprano para buscarlas. Los jardines privados pueden cuidar a los chicos hasta las 5 de la tarde, y una hora hace mucha diferencia. Así que el año que viene, ya que la más grande comienza un jardín pre-obligatorio que ya no es en WIZO decidimos sacar a la más chica de WIZO y anotarla en un jardín privado, hasta las cinco, y que nos quede más cerca de casa. No todo el mundo encuentra lugar en un mahón de WIZO o Naamat, las vacantes son limitadas. Ese es el problema que tienen los telavivim, sí o sí, una gran cantidad de éllos deben mandar a sus hijos a un mahón privado, y por la ubicación, les rompen el...









