jueves, 27 de mayo de 2010

El día de la Nakba y el engaño, por Ben Dror Yemini

El rotativo de tirada nacional español El País, líder en ventas y conocido por haber sido tribuna de improperios contra Israel, manipulaciones históricas y viñetas antisemitas, entre otras cosas, publica este revelador -y de obligada lectura- artículo sobre el mito de los Refugiados Palestinos. No es de recibo negar que sea la primera vez que El País exhibe neutralidad e imparcialidad. Ya sea por conservar su prestigio tanto nacional como internacional -es el diario líder en ventas en España y el más reconocido fuera de las fronteras- o por conciencia periodística, de vez en cuando los planetas se alinean y se publican verdaderas perlas como esta.

El día de la 'Nakba' y del engaño

El mito de los refugiados palestinos es el mayor éxito de la historia moderna; un éxito que es una absoluta impostura. Fueron ellos los que declararon la guerra. Y no existe eso que llaman "derecho al retorno"

Los palestinos ostentan el título de refugiados desde hace más de seis décadas. Se las han ingeniado para crear su propia narrativa histórica peculiar. Este mito se ha ido inflando como una burbuja, por lo que se hace necesario explotar dicha burbuja y presentar los hechos fehacientes: la población palestina era escasa antes de la primera aliá (ola de inmigración judía sionista), cientos de miles de judíos fueron expulsados también de los países árabes y en ningún lugar del mundo hay precedente alguno sobre el derecho de retorno.

La Nakba, la historia de los refugiados palestinos, es el mayor éxito de la historia moderna. Un éxito que es una absoluta impostura. Ningún otro grupo de "refugiados" del mundo disfruta de una cobertura mediática global tan amplia. No hay semana en que no haya una conferencia, otra conferencia, en que se trate la triste situación de los palestinos. No hay campus occidental que no dedique innumerables eventos, conferencias, publicaciones, cada año, o cada mes, para recordar a los refugiados palestinos. Se han convertido en la víctima por antonomasia. Desde que los árabes, y entre ellos los palestinos, declararon una guerra de aniquilación contra Israel, el mundo ha sufrido un millón de calamidades, injusticias, separaciones, movimientos de población, actos de genocidio y masacres así como guerras, pero la Nakba de los palestinos ocupa un lugar privilegiado. Un habitante de otra galaxia que visitara el planeta Tierra podría pensar que esta es la mayor injusticia del universo desde la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, hay que reventar esta mentira. Hay que presentar los hechos tal y como son. Hay que desvelar el engaño.

Los judíos llegaron a la Tierra de Israel, que formaba parte del Imperio Otomano, en sucesivas olas de poca envergadura, incluso antes de la primera aliá. Cabría preguntarse: ¿expulsaron realmente a millones de árabes? Nadie discute que en aquellos años no había "palestinos", ni "Palestina", y tampoco existía una "identidad palestina". Y sobre todo, no existía una frontera real entre los árabes de Siria, Egipto o Jordania. Había un movimiento constante de personas. En los años en que Muhamad Ali y su hijo conquistaron estas tierras, desde 1831 hasta 1840, enviaron a muchos árabes de Egipto a Gaza, a Jaffa y a otras ciudades. Los judíos que llegaron también en aquellos años a Jaffa dieron lugar al desarrollo de la ciudad.

Existe una polémica entre los historiadores sobre el número de árabes que habitaban en esos años en Palestina, que agrupaba de hecho, varios distritos sujetos a Damasco o Beirut, formando parte del Imperio Otomano. La prueba más importante de la situación antes de la primera aliá es un testimonio que ha caído en el olvido, quizá no por casualidad. Se trata de una delegación de investigadores británicos (The Palestine Exploration Fund), que recorrió la parte occidental de Israel entre 1871 y 1878 y publicó un mapa exacto y auténtico de la población, según el cual el número total de habitantes era de aproximadamente 100.000 personas.

Otra cuestión también controvertida reside en la envergadura de la inmigración árabe a Israel a raíz del sionismo. Winston Churchill dijo en 1939: "A pesar de no ser perseguidos, los árabes fluyeron masivamente hacia esas tierras y se multiplicaron de tal manera que la población árabe creció más de lo que habrían podido sumar todos los judíos del mundo a la población judía".

Durante los años que duró el mandato británico había aquí dos poblaciones: la judía y la árabe. El territorio del mandato original, en virtud de la Declaración Balfour, incluía la ribera oriental del Jordán.La zona, como se ha señalado, estaba escasísimamente poblada. El establecimiento de un hogar para el pueblo judío no representaba injusticia alguna, porque no había aquí un Estado ni había aquí un pueblo. Este era el verdadero fundamento de la Declaración Balfour.

Al mismo tiempo que la ONU se pronunciaba sobre la propuesta de partición, los Estados árabes declararon una guerra de aniquilación contra Israel. El resultado es conocido por todos. La declaración de la guerra implicó que cientos de miles de árabes se vieran obligados a marchar a los países vecinos. Muchos de ellos huyeron. Muchos testificaron que se vieron obligados a salir bajo la presión de los dirigentes. Hubo también quienes fueron expulsados en el fragor de las batallas y la guerra. Unas 600.000 personas se convirtieron en refugiados.

La experiencia vital por la que pasaron los árabes se convirtió en la Nakba, cuya historia se fue inflando con los años. Se convirtieron en los únicos expulsados de todos los países y conflictos. Y no hay mayor mentira que esta. En primer lugar, porque al mismo tiempo sucedía también la Nakba judía: con el mismo telón de fondo, el mismo enfrentamiento, más judíos de países árabes, más de 800.000, fueron desposeídos y expulsados. Ellos no declararon una guerra de aniquilación contra los países de los que procedían. En segundo lugar, y lo que es más importante, más de 50 millones de personas han pasado por la experiencia de los movimientos de población como consecuencia de conflictos nacionalistas o al crearse nuevos Estados-nación. No hay ninguna diferencia entre los árabes de Palestina y los demás refugiados, incluidos los judíos. Solo en la década posterior a la Segunda Guerra Mundial, y solo en Europa, fueron más de 20 millones las personas que pasaron por la experiencia de un movimiento de población. Esto ha sucedido también posteriormente, durante el conflicto entre griegos y turcos en Chipre, entre Armenia y Azerbaiyán, entre los países que se crearon como consecuencia del desmembramiento de Yugoslavia, y en muchas otras zonas de conflicto en el mundo.

Ahora, son solo los palestinos, los únicos entre todos esos grupos, los que ostentan el título de refugiados desde hace más de seis décadas. Ellos han conseguido crear su propia narrativa histórica peculiar. Este mito crece progresivamente incluso con la ayuda de UNRWA, un órgano dedicado exclusivamente a tratar la cuestión de los refugiados palestinos, por separado del resto de los refugiados del mundo. La tragedia es que si los palestinos hubiesen recibido el mismo trato que los otros refugiados por parte de la comunidad internacional, su situación hoy por hoy sería mucho mejor.

En muchos de los debates en los que he participado, he preguntado a mis colegas, defensores de la narrativa palestina, ¿desde cuándo los expulsados que han declarado la guerra, y la han perdido, pueden beneficiarse del "derecho de retorno"? ¿Hay algún grupo de las decenas de grupos, alguna de las decenas de millones de personas que han pasado por la experiencia de la expulsión durante el siglo pasado, que se haya beneficiado del "derecho de retorno" causando con ello la destrucción política de un Estado-nación? Hasta hoy no he recibido respuesta. Porque ese derecho no existe.

La referencia más seria sobre la cuestión del derecho de retorno la encontramos en el Acuerdo de Chipre, a instancias del anterior secretario general Kofi Annan. El acuerdo no reconoce el derecho de retorno, a pesar de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoció los derechos de los peticionarios griegos de la parte turca al retorno y a la devolución de sus bienes. Es decir, no todo precedente legal se puede convertir en una realidad política o de Estado. El acuerdo recibió el beneplácito de la comunidad internacional en general y de la Unión Europea en particular. No es casualidad que los palestinos no mencionen el precedente de Chipre. La razón reside en que el derecho de retorno fue limitado en ese caso, de manera que la mayoría turca se mantuviera siempre en un mínimo del 80%.

Es importante recordar también la Resolución 194 de la ONU, en la que se basan los palestinos. La resolución establece las siguientes condiciones: reconocimiento del Estado judío, que deben producirse las condiciones apropiadas y que los que solicitan regresar deben aceptar vivir en paz con sus vecinos. No hace falta recordar que los palestinos insisten en no reconocer al Estado judío, cosa que deja claro que las condiciones apropiadas no se cumplen.

Una de las alegaciones palestinas es que para resolver el conflicto hay que reconocer la Nakba palestina, y sobre todo la responsabilidad de Israel con respecto al problema de los refugiados. Todo lo contrario: la exageración del mito de la Nakba es lo que retrasa una solución al conflicto. Los palestinos están ocupados en magnificar el problema, inflarlo, exigiendo algo que no tiene precedentes internacionales. Fueron ellos los que se opusieron a la partición. Fueron ellos los que incitaron a la aniquilación. Fueron ellos los que declararon la guerra.

Mientras sigan con el mito de la Nakba, haciendo caso omiso de los hechos fundamentales, no hacen sino eternizar su propio sufrimiento. Y a pesar de todo esto, los palestinos merecen respeto, libertad y también independencia. Pero al lado de Israel. No en lugar de Israel. Y no a través de la Nakba que no es más que un fraude político y un fraude histórico.

Ben Dror Yemini es analista israelí. Una versión más extensa de este artículo se publicó en el diario Maariv el pasado 15 de mayo.

Aquí la versión completa en inglés.

domingo, 23 de mayo de 2010

Cocinaré kebabim sobre tus cenizas

Dejame que me ría un poco.

Grupo islamista incendia colonia de verano en Gaza.

El campo está organizado por la UNRWA (la agencia de la ONU para refugiados palestinos y solamente palestinos). La ironía de la situación me está impidiendo pensar con claridad. Punto por punto, porque termina Lost:

1. Hay millones de refugiados en el mundo. Todos deben contentarse con una agencia sola (UNHCR) La alta comisión para los refugiados de la ONU. Todos, salvo los palestinos, que tienen una agencia sólo para ellos.

2. Según la ONU, había 6 millones de refugiados en el mundo en el año 2008, y 4 millones más de "refugiados" palestinos. ¿Cómo puede ser, si todos los años hay guerras en Africa, y millones de personas son desplazadas de sus países? La razón es muy sencilla: a) muchos de estos refugiados son absorbidos por las sociedades donde han buscado refugio, y dejan de ser contados como refugiados; b) sólo los refugiados mismos son considerados "refugiados" para brindarles ayuda y contarlos en las estadísticas, mientras que en el caso palestino, el hijo de un refugiado, aún cuando nunca haya sido expulsado de ningún lugar, es considerado también "refugiado" y puede, y generalmente transmite la condición a sus hijos. Por eso es que desde la Segunda Guerra Mundial, el único grupo de refugiados que en lugar de decrecer, aumenta, son los palestinos.

3. La enfermedad del refugianismo palestino está pagada por todos nosotros, ya que todo país que paga su adscripción a la ONU, da dinero para el fondo de la UNRWA. Sí, también Argentina e incluso Israel. De hecho, en la década del 80, Israel daba más dinero para la UNRWA que todos los países árabes en conjunto.

4. Toda organización tiende a buscar los medios para perpetuarse. UNRWA lo logró de la siguiente manera: el 99% de los empleados de UNRWA son palestinos. Sólo el 1% (las autoridades máximas, en la ONU) son de otros países. Por eso, UNRWA no sólo es una organización que brinda servicios a los palestinos: es la mayor fuente de empleo.

5. El resultado es que los palestinos no desean dejar de ser refugiados por ningún motivo: 1. porque pierden la vivienda y la comida gratis que reciben; 2. porque pierden el empleo en esa organización parasitaria. Una de las razones por las que los palestinos no pueden tener su estado es que se los ha acostumbrado a ser mantenidos por otros. Un estado exige impuestos. Los palestinos están acostumbrados a cobrarse los impuestos de los demás. Simplemente, no son responsables, son como niños malcriados.

6. Y los más malcriados de todos, son los que se llevan la crema de los impuestos que pagan los argentinos y los israelíes y los europeos y los norteamericanos a los palestinos: los extorsionadores del Hamás, que les ponen un caño en la sien a los demás y se llevan los camiones de ayuda humanitaria que entran a Gaza.

7. No hay organización que haya hecho más por producir esta situación enferma, que UNRWA. Tanto por su creación de un sistema de dependencia, como por su apoyo a la incitación antijudía de los palestinos. La UNRWA es la que publica los libros de texto antisemitas de los que estudian los niños palestinos. Las colonias de verano de la UNRWA realizan ejercicios militares con los chicos, en los que practican matar israelíes.

8. Por eso, que ahora los islamistas les quemen el rancho me da tanta risa, que me dan ganas de hacer unas kebabim sobre las cenizas de la colonia de verano de la UNRWA. Pero, claro, no puedo. Soy judío y no puedo entrar a Gaza. Qué lástima. :P

lunes, 17 de mayo de 2010

El mundo del revés

El mundo del revés, Arabia Saudita.

Las mujeres van todas tapadas a la playa.
Los tipos van con polleras blancas.
Las minas le pegan bifes a la "policía del vicio".
Y los machos se desmayan.

domingo, 16 de mayo de 2010

4, 8, 15, 16, 23, 42, 678...

Los policías de Dubai siguen demostrando un gran don para la comedia. Si el 24 de febrero ya tenían 26 espías del Mossad identificados y sospechados de haber matado al terrorista de Hamas, el 7 de mayo tenían 5 más (31) y hoy 16 de mayo de 2010 ya tienen 1 más súper importante, lo que lleva el total a 32 espías judíos que estuvieron en Dubai, un país en guerra con Israel, para matar a un sólo tipo. Y con razón les quedaba tiempo para jugar al tenis, si eran tantos como en la copa Davis.
Para mí que la policía de Dubai identifica a los sospechosos a través de Facebook, siguiendo la pista de quién es amigo de quién.

Señor investigador en jefe de la policía de Dubai, quiero prevenirlo de un suicidio en ciernes. El suyo.

Carambola

Me parece que por carambola el movimiento anti-judío palestino va en camino de sufrir una crisis terminal.

El País comenta que entre las medidas de ajuste que tomó Zapatero, "los países en vías de desarrollo dejarán de recibir 600 millones de euros de la cooperación española". España era uno de los financistas principales de las ONGs palestinas del discursito mentiroso de los "derechos humanos" (pero no para los judíos). Ahora a vender aceitunas, primitos.

jueves, 13 de mayo de 2010

Nada mejor que un abogado árabe...

Los palestinos, por su trasfondo cultural, no pueden expresar su sexualidad ni de palabra ni de hecho y por eso son violadores de menores.

No lo digo yo, lo dice Osama Jalabi, el abogado defensor de Mahmed Jamamra, que violó a una nena de seis años en Betar Ilit, mientras realizaba arreglos en la casa.

Eso es lo que se llama meter la pata, Osama. Otros que metieron la pata: los padres de la nena que trajeron un palestino a casa, pero esos ya sufrieron bastante.

jueves, 6 de mayo de 2010

¿Racismo?

"Toda la producción en Argentina debe ser de propiedad de argentinos y operada por argentinos, no por uruguayos o brasileros", dijo el representante de un comité popular nacionalista argentino organizado en Uruguay. ¿No les parece un poco racista? A mí sí.

Aunque la cita real es de Mansour Dahamshy, presidente del comité popular de Kafr Kana, una ciudad árabe en Israel, y dice así: "Toda la producción en el Margen Occidental debe ser propiedad de palestinos y operada por palestinos, no por israelíes o colonos", al apoyar un boycott de mercancías israelíes producidas en Judea y Samaria.

Con racismo no se van a liberar, primitos, van a caer cada vez más bajo, si es posible caer más bajo para un pueblo en el cual 75% de la población ha apoyado los atentados suicidas contra hombres, mujeres y niños israelíes. Y ustedes ya saben, apoyen a los árabes de "verdadera esencia árabe" (`arabi min al-`uruba) comprando chips de computadoras soldados a mano por algún primo de Mansour Dahamshy.