miércoles, 21 de abril de 2010

martes, 20 de abril de 2010

Antisemitismo en España


Imaginemos que un estudiante norteamericano, de la Universidad de Brandeis en Boston -por ejemplo- recibe una beca de la cátedra de Estudios Judíos de dicha institución para ir a Europa a estudiar el fenómeno del antisemitismo. Continuemos imaginando que, después de viajar por los países más importantes del continente, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido; recala, como última parada y no menos importante, en España -cuna de los judíos sefardíes y, en consecuencia, tierra ancestral de un 30% de la población judía actual-. Sigamos un poco más y supongamos que, en un repaso obligado de los informes publicados por organizaciones como la Liga AntiDifamación, el Pew Research Center, o el Foro para la Contención del Antisemitismo, sobre la situación del antisemitismo en 2009, el estudiante descubre que se señala a España como el país que contiene los índices más altos de Europa. ¿Qué hacer?


Finalicemos nuestra divagación situándonos en la posición del estudiante, cuando está un día entero buceando en prensa escrita, digital y televisiva, en busca de noticias que contengan las palabras judío e Israel. Encontraría, si hiciera un repaso del último año, fotos de manifestaciones multitudinarias en las que se hace mofa del Holocausto y se compara a Israel con los nazis, una escultura llamada Stairway to Heaven que triunfó en una Feria de Arte Contemporáneo, en la cual se representa a un rabino pisando a un cura y a un imán, enmarcados por un candelabro en forma de metralleta, viñetas que muestran a judíos con narices ganchudas clavando a Obama en una cruz, artículos de un tal Antonio Gala, justificando la persecución a los judíos, infinidad de crónicas desde Oriente Medio salpicadas de vocablos como "balas judías" o "tanques hebreos", tertulianos en las televisiones acusando, en cuanto tienen oportunidad, a Israel de un gobierno genocida y respaldado por el verdadero poder en Washington: el lobby judío norteamericano.
Probablemente la conclusión de su estudio, no distará mucho de los alarmantes informes que las anteriores organizaciones publicaron. En España, el antisemitismo, llega a los niveles de la Segunda Guerra Mundial Lamentablemente, esta es la verdad, cruda y real. Para ello, nuestro estudiante no tendría que aportar toda la información que ha descubierto en la prensa, le bastaría con un dato revelador, obtenido en una encuesta del Observatorio Escolar del Ministerio de Educación, el cual concluye que uno de cada dos estudiantes no compartiría pupitre con otro estudiante judío. Sí, en el año 2010 en España, en un país en el cual su número de población judía no supera los 15.000 habitantes, en un país de la Unión Europea, en un país que posee una milenaria cultura sefardí.

Antisemitismo, axioma de la civilización europea

Estudiar el Antisemitismo en Europa es una ardua tarea. No hay nación, estado o imperio del continente europeo que no haya incurrido en actitudes, leyes, persecuciones, incidentes o matanzas contra los judíos. El cenit de ello, llegó durante el exterminio masivo e industrial en el Holocausto. Se puede decir que, el antisemitismo, ha sido un axioma de la civilización europea. Desde la totalidad de los grandes filósofos y pensadores griegos, hasta las chimeneas de Auschwitz, pasando por los progromos en Rusia o las expulsiones en España, Francia o Portugal. Pero, es cierto, cada sociedad tiene ciertas diferencias a la hora de tratar el tema, y España, no es para menos. Analicemos, pues.

Durante esta última semana, ha nacido un diario digital con el nombre de República de las Ideas, el cual cuenta con columnistas de gran talla y prestigio. Uno de ellos es Inocencio Arias, actual cónsul en Los Angeles, y diplomático de reputada carrera. Este ha escrito un artículo titulado: "¿Nos caen gordos los judíos?" en donde reflexiona sobre el antisemitismo en la sociedad española a raíz de los informes que hemos citado anteriormente. Básicamente, su tesis se centra en el hecho de que los incidentes antisemitas en España crecen cuando Israel lleva a cabo una política en contra del derecho internacional. Justificando de esta forma la intolerancia, rechazo o mala imagen de los judíos, ha perfilado, casi a la perfección, la nueva forma de antisemitismo moderno: el ataque al pueblo judío utilizando al Estado de Israel como excusa. Y además, calcando la respuesta que dio, allá por 2002, el líder neofascista francés Jean Marie Le Pen, a la pregunta de ¿por qué creía que los incidentes antisemitas en Francia se habían incrementado tan preocupantemente?: es consecuencia de lo que ocurre en Oriente Medio; contestó sin despeinarse, el político francés.

Distintos rostros del antisemitismo

El antisemitismo ha mutado a lo largo de los siglos, fue religioso, más tarde racial y ahora es político. En España se dan ciertas peculiaridades, sobre todo porque existe en la conciencia popular mucha mitología antisemita heredada de la tradición católica, por lo que perdura el antisemitismo de corte religioso en muchos sectores conservadores -pese a que este ámbito político y social está en una luna de miel con Israel y sus políticas- , pero, nunca se ha dado, al menos significativamente, el de tipo racial. Pero lo significativo, según los informes que manejamos y que también menciona Arias, es que es un fenómeno que se da violentamente en el espectro político, uniendo a extrema izquierda y extrema derecha. De hecho, las palabras que utiliza Democracia Nacional, partido de ultra derecha, son las mismas que utiliza Izquierda Unida, partido de extrema izquierda, para referirse a Israel y a la influencia o actitudes del pueblo judío.

En medio de todo, el agente social que realmente agita el antisemitismo político -el referido al Estado de Israel- es sin lugar a dudas la comunicación. Los medios de información en España -no todos, muchos medios liberal-conservadores como ABC, La Razón o Libertad Digital llevan años a contracorriente- , ya sea por vender titulares morbosos y sacar una buena tajada, o por clientelismo político -no es la primera vez que mencionamos que en España, las actitudes hostiles hacia Israel, representan un saldo de votos incalculable- inundan los televisores y periódicos españoles con noticias tendenciosas y parciales constantemente. No sólo obviando otros conflictos con más intensidad que el de Oriente Medio -la semana pasada en Pakistán murieron 71 civiles en un atentado y apenas gozó de unos segundos en antena- sino promoviendo un posicionamiento obligado de la sociedad -una sociedad que por un lado, o está muy etiquetada políticamente hablando, o por otro lado, es apática e indolente por una de las partes de un conflicto complicado, lleno de matices y sobre todo alejado de cualquier maniqueísmo si se aborda desde un punto de vista racional.

España no es un "demonio" antisemita

No es cuestión de demonizar a esta nación, España, situándola como un caldo de cultivo del antisemitismo más rancio. Lo es, desgraciadamente, sin embargo, y pese a que como hemos apuntado tiene un palmarés histórico en la materia de sobra conocido -Leyes antisemitas visigodas, Inquisición, expulsión...- no hay que olvidar que, frente a esta demencia de prejuicios y fabulaciones sobre los judíos, existe un importante número de políticos, periodistas y ciudadanos que, no se dejan aplastar por el rodillo de lo establecido -ser hostil contra Israel, y en menor medida contra el pueblo judío es políticamente correcto- y defienden a capa y espada el derecho de Israel a existir y a defenderse y denuncian, contra todo pronóstico, cualquier manifestación, acto, noticia o artículo de opinión con tufillo antisemita. Siendo las comparaciones odiosas, y sin querer incurrir en la Ley de Godwin -esa que dice que a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno- estos lazos de amistad entre el pueblo judío y una parte del pueblo español no son sólo de ahora, el cónsul español en Hungría, Ángel Sanz Briz, durante la Segunda Guerra Mundial, salvó a miles de judíos -muchos más de los que salvó Oscar Schindler- dándoles pasaportes españoles y refugiándolos en la Embajada española, siendo España simpatizante de las fueras del Eje, o el dictador Miguel Primo de Rivera, fue quién decretó un edicto en 1924 por el cual todo judío sefardí podría acceder automáticamente a la nacionalidad española -edicto del cual se valió Sanz Briz para salvar a muchos judíos-. También, y como ejemplo bastante curioso -sobre todo para los aficionados apasionados del deporte- en la década de los setenta, el entonces presidente del Real Madrid, Santiago Bernabeu, en un partido de baloncesto que enfrentaba a dicho equipo contra el Maccabi de Tel Aviv, se quitó la insignia de oro que llevaba de su club y se la entregó a Moshe Dayan que asistió al partido, levantando así la ira de la jerarquía franquista que no reconoció al Estado de Israel, durante los cuarenta años de régimen dictatorial.

Conclusión

Pese a que la situación es preocupante, los judíos españoles podemos contar con muchas personas que, al igual que en todos los momentos oscuros que se han cernido sobre nuestro pueblo, nos ofrecerán su ayuda desinteresadamente y no desistirán en su lucha.

El problema es que nuestro estudiante universitario, con el que comenzamos este análisis, habrá salido de España muy preocupado por el antisemitismo y sin saber que, por ahora, este país es habitable para los judíos.


Publicado en Horizonte

viernes, 9 de abril de 2010

¿Quién tiene la culpa por una mujer canadiense atrapada en Arabia Saudita? Israel, por supuesto

Visto en la CBC de Canadá, el canal de noticias oficial.

Se discute la triste situación de Nazia Quazi, una mujer de 24 años que tiene doble ciudadanía india y canadiense, y que cometió el error de visitar Arabia Saudita hace dos años, donde vive el padre. Bajo las leyes medievales de ese país, el padre asumió el rol de "guardián" de esta mujer y le prohibió salir del país. No le gusta con quién se quiere casar, parece.

Sobre el final, entrevistan a Gar Pardy, veterano del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, quien acusa a Israel (es decir, a la política pro-israelí del Primer Ministro canadiense) por el problema de Quazi, ya que según él, esa política le ha quitado influencia a Canadá sobre Arabia Saudita. Es decir que si Canadá mandara a freir churros a Israel y abrazara todas las posiciones de los palestinos, tan buenitos ellos, aquella mujer estaría en casita (y los Sauditas quizás hasta organizarían una Marcha del Orgullo). La entrevistadora asiente con él. Como siempre, los judíos tienen la culpa de todo.

lunes, 5 de abril de 2010

Los turquitos y su morbo

¿Cómo harías para enojar a israelíes y palestinos por igual? Los turcos lo consiguieron.

Resulta que en la televisión turca se está emitiendo una serie antisemita llamada "Palestina en amor y en la guerra (El llanto de las piedras)" en la que los soldados del ejército israelí son mostrados como asesinos de niños y... violadores. En una escena se muestra a soldados israelíes violando prisioneras palestinas (lo cual habla más del morbo antisemita turco que de la realidad). Y esto mismo han dicho prisioneras palestinas en cárceles de Israel, enojadísimas por ser mostradas violadas (cuando nada de eso pasa) y que encima después de salir de la cárcel, su familia las mata por "perder el honor".

“Esta película difama a las prisioneras y sus luchas en las prisiones de la ocupación,” las prisioneras dijeron en una declaración. “Pedimos al productor de este drama turco que se disculpe con el pueblo palestino por la escena que muestra soldados israelíes violando a una prisionera palestina llamada Miriam."

La declaración dice que la escena no tiene nada que ver con la realidad. También condenaron la escena en la que la familia de la "víctima de la violación" la mata luego de su liberación de una cárcel israelí.

“Las familias palestinas siempre han aceptado a sus hijas cuando son liberadas de la prisión,” las mujeres dijeron. “Vemos este [drama] como un intento de difamar la imagen de las prisioneras palestinas y como un insulto público al pueblo palestino. Este film sólo sirve a la ocupación.”


No importa que los primeros que nos quejamos del burdo antisemitismo turco reflejado en este drama fuimos "la ocupación", cuando en capítulos anteriores nos mostraron como asesinos a sangre fría de niños (más bien, sádicas ejecuciones a corta distancia). No escuchamos a ningún palestino protestar por ello. Pero es bueno saber que las cárceles israelíes son un modelo para imitar, y que hasta los prisioneros palestinos -que no son los únicos que hay- lo indican así. Otro punto para Israel, y los turcos que la sigan chupando.

Ahora, me gustaría ver la cara de los palestinos cuando a nosotros se nos ocurra hacer una buena peli porno de prisión, con muchas Amiras y Jamillas y Shakiras...

viernes, 2 de abril de 2010

Sobre "asentamientos"

Mientras Irán sigue enriqueciendo uranio y plutonio para producir una bomba atómica, mejorando sus misiles Shahab 3 para transportarla y amenazando a mi país con borrarlo del mapa, Obama parece estar furioso no por esto sino por por 1600 casas más construidas en un barrio judío de Jerusalem ya existente, unos metros más allá de la línea de armisticio con Jordania de 1949 (¡horror!). Parece que de pronto, todo lo que está más allá de esa línea arbitraria de las colinas de Samaria donde se detuvo el ejército judío y el jordano es sagrada tierra "palestina".

Aparentemente, esto de golpe es un "asentamiento" en tierra árabe. Y cuando se lee "asentamiento" se piensa en topadoras que desalojan pobres pastores árabes de un monte lejano.

Pues bien, pongamos los puntos sobre las íes.

1. De Ramat Shlomó -el barrio en cuestión- no se ha desalojado nunca a nadie, porque, como tanto terreno en Judea y Samaria, era una colina vacía cuando Israel comenzó a construir. Hoy es un barrio enorme, lleno de gente.


2. Ramat Shlomo está en Jerusalem, no en Ramallah o en un lugar perdido del desierto.

3. Ramat Shlomo no sólo no es un punto alejado del mapa, sino que está justo en la intersección de las dos rutas que llegan desde Tel Aviv a Jerusalem, la 1 y la 443. No hay otra forma de llegar al norte de Jerusalem si no es pasando al lado de las casas de Ramat Shlomó. Yo mismo tomo la ruta que corre por debajo del monte donde está Ramat Shlomó para ir a la Universidad Hebrea de Jerusalem, dos veces por semana. Como yo, decenas de miles de israelíes toman esa ruta para llegar a la ciudad. Pensar que Ramat Shlomó no es parte de Israel y que Israel no puede construir allí es como hacer de cuenta que la gente que llega de Olivos a la Ciudad de Buenos Aires debe evitar la Avenida Cabildo porque el barrio de Núñez es tierra sagrada tehuelche, tomar la Av. General Paz rodeando la ciudad y entrar por el Puente Pueyrredón, al barrio de La Boca. Es simplemente ridículo.

Obama, ¿me oís? Ridículo.

En esta foto se ve abajo la ruta que conecta Tel Aviv (izquierda) con la Universidad Hebrea de Jerusalem (derecha). Y arriba el barrio de Ramat Shlomó (desde la ruta sólo se ven los árboles, apenas se vislumbran algunas casas, ¿hay que aclarar que todos esos árboles los plantó Israel y no los palestinos?).