sábado, 24 de octubre de 2009

Zapatero en Israel buscando el benplácito de Obama


Desde la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la presidencia de España, hace ahora cinco años y medio, todos los medios de comunicación, nacionales e internacionales, han resuelto en mayor o menor medida -ahí están las hemerotecas digitales para comprobarlo, incluida la nuestra de "Horizonte"- que la política que ha llevado, y los sucesivos equipos de gobierno que ha capitaneado, respecto a Oriente Medio y Estados Unidos, se ha decantado abiertamente por una postura muy crítica con Israel-miembros de su partido y de su gobierno han incurrido en actitudes abiertamente anti-israelíes- y con las políticas atlantistas.


Esta estrategia no sólo ha obedecido a un cálculo electoralista -ya que en España el antisionismo y el antiamericanismo provocan un saldo de votos incalculable- sino también porque dichas políticas y posturas internacionales forman parte del conglomerado ideológico del actual Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Rodríguez Zapatero.

Desde la denominada "Segunda Intifada" del año 2000 hasta la ofensiva contra Hamas en Gaza a finales de 2008, en España hemos tenido que padecer todos los arquetipos antisemitas clásicos, y desde el PSOE -el cual históricamente siempre contó con miembros destacados que fueron grandes amigos de Israel, como el actual Defensor del Pueblo, Enrique Múgica- el cenit de la demencia llegó cuando el mismísimo Zapatero en verano de 2006, mientras los mísiles katyusha de Hizbulá tenían al 15% de la población israelí en refugios -es decir, como si en España estuvieran casi cinco millones de personas- se enfundó en un mitin político la kefia palestina. Años de una política de gestos hostiles contra Israel, que se sazonó con la casi inexistente relación que hubo con la Administración Bush y con las prolíficas amistades de España con países como Venezuela, Cuba o Bolivia.

Por todo lo anterior, a la mayoría de la opinión pública internacional no le cuadra muy bien la cuenta cuando ve a Zapatero en el Yad Vashem (Museo del Holocausto) rindiendo homenaje a las víctimas del Holocausto o haciendo una visita de Estado a Israel entrevistándose con el primer ministro Benjamin Netanyahu. En dicha reunión -cuya relevancia ha sido fundamentalmente el papel que tendrá Zapatero en 2010 como presidente de turno de la Unión Europea- el presidente español ha prometido mojarse por la paz entre israelíes y palestinos, y a su vez ayudar a Estados Unidos en todos los esfuerzos posibles para la paz en la región. Asimismo, como requisitos esenciales para la paz mencionó un "Estado de Israel seguro y un Estado Palestino con futuro garantizado".

Por su parte, el premier israelí en un alarde de pringoso clima diplomático, alabó la labor de Miguel Ángel Moratinos como gran conocedor de Oriente Medio debido a su trayectoria como enviado de la Unión Europea para la región y agradeció la buena voluntad española para implicarse como mediadores en el conflicto. No hubo referencias a ninguna actitud anterior del Gobierno español -sólo la insinuación de Netanyahu de que España votara en contra del informe Goldstone que votará el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y que acusa al Ejército de Israel y a Hamas de cometer crímenes de guerra y que Netanyahu considera tergiversado. Y lo demás fueron sonrisas y fotos, como toda la gira de Zapatero por Oriente Medio, que antes de Israel le llevó a Siria, el objetivo de dicha gira era caer simpático en la zona, propugnar buenas voluntades por la paz y el futuro y dejar claro que quiere ser partícipe del patrimonio que el mediático y querido Obama deje en la región.

Repercusión mediática de la vistita al Oriente Medio

En España, el eco de la visita en los medios no ha recogido toda la cobertura que tuvo la visita del mandatario español a la Casa Blanca, la cual también fue sólo un escaparate diplomático. Aun así, encontramos reseñas interesantes como en el periódico El Mundo, el segundo más importante de España, que sirve de atril en su portada -un día después de dicha visita oficial de Zapatero- a un artículo titulado de la kefia a la kipá, y en las páginas interiores, otro que se encabeza Zelig, estadista -recordando al memorable e inmutable personaje que creó Woody Allen- apuntando que Zapatero es un as del camuflaje, un camaleón en política internacional. Y, ciertamente, no es que sea un camaleón, sino que, una vez más, ha recurrido al cálculo electoral y no se ha alejado mucho de sus concepciones ideológicas.

Cambios en la política exterior española

Hemos sido testigos de un significativo viraje en la política internacional de Zapatero y su gobierno y la única respuesta posible es una persona, un nombre: Barack Obama. Barack Obama, barrió a todos los candidatos a la presidencia de su partido y ganó con comodidad al veterano John McCain, ha sido encumbrado a los altares de la Humanidad por todo el planeta, ha tendido la mano al mundo musulmán en El Cairo, ha recibido el Premio Nobel de la Paz y no lleva ni un año en el cargo -y ni siquiera se ha retirado de Irak y aumentará la presencia de tropas en Afganistán- y cualquier crítica dirigida a su persona o a su gestión es, por definición, algo políticamente incorrecto. Es tanta la obamamanía que, hasta el PSOE de Zapatero dejó a un lado el "antiamericanismo rancio" y en un video para las elecciones europeas de 2009, animó a los españoles que no pudieron votar por Obama que votaran ahora por el PSOE, apropiándose y equiparándose con los valores políticos del primer presidente afroamericano, y desde entonces no han dejado de perseguir la identificación de la causa de Obama con la causa de Zapatero. Un ejemplo que resulta hasta cómico fueron las declaraciones de la Secretaria de Organización del PSOE -la número 3 del partido- Leire Pajín, en las que instaba a "la opinión pública mundial a estar atenta al gran acontecimiento planetario" (sic) que se iba a producir con la cita de dos grandes líderes progresistas con motivo de la reunión entre Zapatero y Obama, cuando el primero sea presidente de turno de la Unión Europea.

Un difícil cambio de imagen

Así, lo que resulta evidente es que Zapatero, su partido y su gobierno, buscan lo que buscan cualquier otro político: perpetuarse en el poder, y para ello, el tomar la bandera de un icono tan popular como el presidente norteamericano - y anteriormente culpar de todo lo que pasa en la región a Israel y fomentar el antisionismo- es una apuesta muy probable de ser segura. El único detalle, y el más importante, es que al actual Gobierno español le va a costar mucho entrar en la consideración de la Administración Obama puesto que el peso internacional de España ha ido decreciendo desde que los Socialistas se hicieron con el poder, y unas visitas fotogénicas y bienintencionadas por sí mismas no podrán dar el prestigio que necesitan para ello y que ha quedado ensuciado durante todos estos años con actitudes tan tendenciosas e insultantes contra Israel.

Publicado en Horizonte.

lunes, 12 de octubre de 2009

Atenas y Esparta

"Israel quiso ser Atenas y la obligaron a portarse como Esparta. Pero no ha renunciado a ser Atenas."
Esta frase del escritor Marcos Aguinis parece especialmente acertada este 2009.

Empecemos el año
como espartanos, en enero ya estabamos sumergidos en una terrible operación militar en la Franja de Gaza. No se puede decir que nos hayan obligado a llevar a cabo la operación, en última instancia la decisión de atacar como se atacó estaba en manos del entonces Primer Ministro Ehud Ólmert y del aún hoy Ministro de Defensa Ehud Barak. Pero después de ocho años seguidos de ataques con cohetes y misiles a la población del sur de Israel, coronados con doscientos proyectiles en una misma semana durante el mes de diciembre del 2008, ataques que aumentaron exponencialmente tras la completa retirada israelí de Gaza en el 2005 y tras el acuerdo del cese al fuego del 2008, la única decisión que quedaba por tomar era cuándo y de qué magnitud sería el ataque. Luego que venga Goldstone y nos cuente otra historia si así lo quiere, ¿dónde estaban la ONU y sus informes durante esos ocho años de ataques que llevaron a ese desenlace tan predecible y tan anunciado?

LLegamos a octubre con una clara señal de que aún con tanto comportamiento espartano, como dice Aguinis: no hemos renunciado a ser Atenas. Ada Yonath del Instituto Weissman, ganadora del Premio Nobel de Química del 2009 (junto a un colega británico y un colega estadounidense), se convirtió en la primer mujer israelí en ganar un Premio Nobel (hombres ya van ocho), y la primer mujer en ganar un Nobel de Química en los últimos 45 años. Tuvimos también un nominado al Premio Nobel de Física y un nominado al Premio Nobel de Literatura.

Esperemos que el futuro cercano nos depare muchos más éxitos atenienses, sin gritos de THIS IS ISRAEL.


Véase también:
* La premio Nobel y los premios de Hamás
* Semana de Premios Nobel

martes, 6 de octubre de 2009

Carta abierta a Gideon Levy de A. B. Yeoshúa

Publicado en Haaretz durante la Operación Plomo Fundido el 16 de enero. Traducción al español tomada del sitio de Paz Ahora (שלום עכשיו).


Estimado Gideón,

Recuerda que en los últimos años ocasionalmente te llamé para felicitarte por tus artículos y tus escritos sobre los agravios infligidos a los palestinos en los territorios administrados, ya sea por el ejército o por los colonos. Males físicos, expropiaciones de tierra, actos de abuso, las perversiones de la justicia y así sucesivamente. Te dije que es muy difícil leer lo que escribes, ya que pesa sobre nuestra conciencia, pero que el trabajo que estás haciendo y la voz que está sonando son extremadamente importantes. También me preocupé por tu seguridad física, sabiendo que ponías en riesgo tu vida al visitar esos lugares hostiles.

Yo no te pregunté por qué no visitabas los hospitales israelíes a fin de contar la dolorosa historia de los ciudadanos israelíes que resultaron heridos en ataques terroristas. Acepté tu posición de que hay un montón de otros periodistas haciendo ello y que has tomado la misión crucial de contar la historia de las aflicciones de la otra parte, nuestros enemigos de hoy y nuestros vecinos mañana.

En consecuencia, es a partir de esta posición de respeto que me parece necesaria responder a tus recientes artículos sobre la guerra en la que estamos inmersos hoy en día, de modo que tú serás capaz de preservar la validez moral de tu voz para el futuro. Hace unos años, cuando la familia Hatuel - una madre y sus cuatro hijos, de bendita memoria - fueron asesinados en el camino a uno de los asentamientos en Gush Katif, yo creía que esta terrible muerte te había dolido como lo hizo con todos nosotros, pero al igual que muchos de nosotros tú dijiste en tu corazón: ¿Por
qué estos israelíes ponen en peligro a sus niños viviendo provocativamente, desesperadamente, peligrosamente e inmoralmente en Gush Katif? ¿Con qué derecho 8.000 judíos expropian un área considerable en la densamente poblada Franja de Gaza a fin de construir florecientes pueblos ante los ojos de cientos de miles de refugiados que viven en esas pésimas condiciones?

Tú estabas enojado, como yo, con los padres y con quienes los enviaron. Y aunque aún creo que como todos nosotros tú sentiste el dolor de los niños que fueron asesinados, tú no calificaste a los líderes de Hamás "criminales de guerra" como lo hicieron los dirigentes israelíes, y no exigiste el establecimiento de un tribunal internacional que se encargue de juzgarlos.

Cuando te pregunté después de la desconexión de Gaza, Gideón, que me expliques por qué están disparando misiles contra nosotros, respondiste que ellos querían que abramos los cruces (de frontera). Te pregunté si de verdad creías que el fuego de misiles haría que los cruces fueran abierto, o lo contrario. Y si verdaderamente crees que es correcto y justo abrir pasos fronterizos para entrar en Israel a los que se declaran abiertamente y con sinceridad que quieren destruir nuestro país. No he obtenido una respuesta de ti. Y aunque los cruces fueron, de hecho, abiertos varias veces, y fueron cerrados a raíz de los ataques con misiles, lamentablemente todavía no te veo de pie con firmeza detrás de una posición moral que diga: Ahora, pueblo de Gaza, después que expulsaron la ocupación israelí de vuestra tierra, y justamente por ello, ustedes deben contener el fuego.

El pensamiento doliente que a veces cruza mi mente es que no es por el niño de Gaza o de Israel que tú estás penando, sino sólo por tu propia conciencia. Porque si tú estás verdaderamente preocupado por la muerte de nuestros hijos y los suyos, entenderías la guerra actual - no con el fin de desarraigar a Hamás de Gaza, sino de inducir a sus seguidores a entender, y lamentablemente en la única forma que entienden por ahora, que deben detener el fuego unilateral, detener la acumulación de misiles para una amarga y desesperada guerra para destruir Israel, y sobre todo por el bien de sus hijos en el futuro, así no morirán en otra aventura sin sentido.

Después de todo, ahora, por primera vez en la historia palestina, después de las conquistas otomana, británica, egipcia, jordana e israelí, una parte de los palestinos ha ganado el primer y espero no el último pedazo de tierra en el que van a mantener un completo e independiente gobierno. Y si empezaran a construir, desarrollar y aplicar iniciativas sociales, incluso de acuerdo a la ley religiosa islámica, demostrarán al mundo entero, y especialmente a nosotros, que en el
momento en que terminemos la ocupación estarán listos para vivir en paz con su entorno, con libertad para hacer lo que deseen, pero también responsables de sus actos.

Hay algo absurdo en la comparación que señalas sobre el número de los muertos. Al preguntar cómo puede ser que mataron a tres de nuestros niños y nosotros causamos la muerte de ciento cincuenta, la inferencia que se puede extraer es que si iban a matar a un centenar de nuestros hijos (por ejemplo, por medio de los cohetes Kasam que golpearon sobre escuelas y jardines de infantes en Israel que sucedió que estaban vacíos), se justificaría también el asesinato de un centenar de sus hijos.

En otras palabras, no es la matanza en sí que te angustia sino el número de muertos. Frente a ello, uno podría cínicamente responderte diciendo que cuando haya doscientos millones de judíos en el Oriente Medio será admisible pensar en términos morales acerca de comparar el número de víctimas en cada lado. Pero eso es, por supuesto, un argumento envilecido. Después de todo, tú, Gideón, que vives entre tu gente, sabes muy bien que no estamos empeñados en matar a niños palestinos para vengar la muerte de nuestros niños. Todo lo que estamos tratando de hacer es llegar a sus dirigentes para detener esta perversa agresión sin sentido, y es sólo a causa de la trágica y deliberada mezcla entre combatientes de Hamás y la población civil que los niños, también, por desgracia, son asesinados. El hecho es que desde la desconexión, Hamás sólo ha disparado sobre los civiles. Incluso en esta guerra, para mi asombro, veo que no están apuntando a las concentraciones del ejército a lo largo de la frontera, sino una y otra vez sobre las comunidades civiles.

Por favor, preserva la autoridad moral y el interés que tuviste, y tu voz peculiar. Los necesitaremos de nuevo en el futuro, que promete más duras experiencias en el camino hacia la paz. Entre tanto, sería mejor para todos nosotros - nosotros y los palestinos y el resto del mundo - seguir el simple imperativo moral de la filosofía kantiana: "actúa sólo de acuerdo con aquélla máxima por la cual tu puedas al mismo tiempo querer que pueda convertirse en ley universal".

Siempre en la amistad,

A.B. Yehoshúa.


Traducción: Roberto Faur.