Hace unos días, RBT612 publicó un post sobre Dios y el Holocausto, analizando las perspectivas religiosas sobre esta cuestión, especialmente el problema de como se lo explica de manera que acomode la existencia de Dios.
Vengo leyendo el Tanaj, y llegué a una parte en el libro de Jeremías que justo me resonó con este tema. No en el porqué, sino en el "qué se hace después". Hay distintas perspectivas sobre este tema, desde las que han llevado al ateísmo en personas anteriormente creyentes, como así a diferentes filosofías (Rubinstein y Fackenheim, autores de dos de las más conocidas). Y por supuesto a la respuesta radical de Primo Levi, que fue el suicidio. Porque el Holocausto plantea no sólo el problema de la creencia en Dios, sino también, el de la creencia o confianza en la humanidad. Levi determinó, correctamente a mi entender, que tampoco se puede ya confiar en la humanidad, porque se llegó a un punto en que se descubrió que no hay límite en lo que esta puede hacer, desde el lado del mal. Su conclusión, fue el suicidio, porque la historia moral del hombre se terminó. Lo único que queda es un balanceo precario (la tarea de Sísifo según Albert Camus). Sobrevivir y luego vivir para presenciar este balanceo precario (y encima escuchar a los negadores del Holocausto hacer su demoníaca tarea) fue demasiado para Levi.
Pero para la mayor parte de los judíos, incluyendo a los sobrevivientes directos del Holocausto, el "qué se hace después", contuvo la continuidad de la vida. El amor, tener hijos, estudiar, trabajar, construir. También, y especialmente, el deber de recordar. Muy pocos se dieron por vencidos. Aún cuando en 1947 muchos volvieron a estar presos en campos de concentración, esta vez creados por los ingleses en Chipre, para los que querían escapar hacia Sión. El papel de Israel en la creación de una nueva esperanza para los judíos sobrevivientes del Holocausto no puede ser subestimado, pero es un tema para otro post.
Y esta respuesta de los judíos a la peor catástrofe de su historia, es además una respuesta judía. Porque leemos a Dios decir por boca de Jeremías, luego de la destrucción de Jerusalem:
Y quizás dentro de mil años podamos ver el Holocausto como nuestros antepasados vieron la destrucción y el exilio de Jerusalem.
Vengo leyendo el Tanaj, y llegué a una parte en el libro de Jeremías que justo me resonó con este tema. No en el porqué, sino en el "qué se hace después". Hay distintas perspectivas sobre este tema, desde las que han llevado al ateísmo en personas anteriormente creyentes, como así a diferentes filosofías (Rubinstein y Fackenheim, autores de dos de las más conocidas). Y por supuesto a la respuesta radical de Primo Levi, que fue el suicidio. Porque el Holocausto plantea no sólo el problema de la creencia en Dios, sino también, el de la creencia o confianza en la humanidad. Levi determinó, correctamente a mi entender, que tampoco se puede ya confiar en la humanidad, porque se llegó a un punto en que se descubrió que no hay límite en lo que esta puede hacer, desde el lado del mal. Su conclusión, fue el suicidio, porque la historia moral del hombre se terminó. Lo único que queda es un balanceo precario (la tarea de Sísifo según Albert Camus). Sobrevivir y luego vivir para presenciar este balanceo precario (y encima escuchar a los negadores del Holocausto hacer su demoníaca tarea) fue demasiado para Levi.
Pero para la mayor parte de los judíos, incluyendo a los sobrevivientes directos del Holocausto, el "qué se hace después", contuvo la continuidad de la vida. El amor, tener hijos, estudiar, trabajar, construir. También, y especialmente, el deber de recordar. Muy pocos se dieron por vencidos. Aún cuando en 1947 muchos volvieron a estar presos en campos de concentración, esta vez creados por los ingleses en Chipre, para los que querían escapar hacia Sión. El papel de Israel en la creación de una nueva esperanza para los judíos sobrevivientes del Holocausto no puede ser subestimado, pero es un tema para otro post.
Y esta respuesta de los judíos a la peor catástrofe de su historia, es además una respuesta judía. Porque leemos a Dios decir por boca de Jeremías, luego de la destrucción de Jerusalem:
"Así habló el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel, a toda la comunidad, que yo exilié de Jerusalem a Babilonia: construyan casas y vivan en éllas, planten jardines y coman de sus frutos. Tomen mujeres y tengan hijos e hijas; y tomen mujeres para vuestros hijos, y den vuestras hijas a esposos, que ellas tengan hijos e hijas. Multiplíquense allí, no declinen. Y busquen el bienestar de la ciudad a la cual yo los he exiliado y recen al Señor por ella; porque en su prosperidad vosotros prosperaréis."
(Jeremías 29:4-7)
Y quizás dentro de mil años podamos ver el Holocausto como nuestros antepasados vieron la destrucción y el exilio de Jerusalem.










