lunes, 30 de marzo de 2009

Quebracho, PO y MST marchan a la Embajada de Brasil

En repudio al Muro de la Vergüenza que el gobierno brasilero está construyendo en torno a las favelas de Rio, centenares de militantes de izquierda argentinos se concentraban esta tarde en Cerrito al 1300, sede de la embajada brasilera en Buenos Aires, al grito de "abajo el muro del apartheid" y "sionistas asesinos".

Al llegar a la misma y ver -para su sorpresa- que no se trataba de la embajada israelí, cancelaron la protesta, desconcentrándose espontáneamente.

Disclaimer: No toda la información publicada en este post ha sido debidamente chequeada.

sábado, 28 de marzo de 2009

Epitafio al Partido Laborista

Antes de las elecciones Amos Oz había declarado que Avodá ha concluido su función histórica, puesto que ya no presenta ninguna agenda política y se une a cualquier coalición. En su momento semejante partida de defunción me pareció como mínimo demasiado apresurada. No podía ser tomada muy en serio, ya que al mismo tiempo Amoz Oz afirmaba que la nueva formación de Meretz era quien venía a sustituir al descarriado Partido Laborista. Avodá y Meretz competían por el mismo público de potenciales votantes, lo que pudieran decirse los unos de los otros había que tomarlo con la misma suspicacia que cualquier otro mensaje electoral.

Las esperanzas que Oz pusó en el "Nuevo Movimiento-Meretz", que de nuevo sólo tenía el nombre y algún que otro candidato, se vieron rápidamente frustradas. Sus palabras acerca de Avodá, por el contrario, fueron una profecía que se ha convertido en realidad. Ehud Barak no se contentó con conducir al partido que fundó el estado y lo gobernó ininterrumpidamente durante los primeros 30 años, a la mayor derrota de su historia. Lo mismo le había hecho Netanyahu al Likud en las elecciones anteriores, y sin embargo con tres años de paciencia logró levantarlo de los escombros y erigirse de nuevo en Primer Ministro. Barak, por el contrario, después de dejar a su partido en la ruina, decidió tomar el camino corto y aplicarle el golpe de gracia, sumándose a una de las coaliciones más derechistas de la historia de Israel.


Me pregunto si alguien realmente se traga las excusas de Barak y sus acomodados partidarios, para justificar la entrada a la coalición. Eso de que todo lo hace por el bien del país, que su presencia a la cabeza del Ministerio de Defensa es tan imprescindible, como si Israel no hubiera vencido en cinco guerras antes de que Barak entrara a la política. Yo preferiría ver como Ministro de Defensa a Bogui Yaalón, no menos cualificado que Barak, mucho más íntegro y honesto. Uno puede o no estar de acuerdo con las posturas de Yaalón, pero al menos te puedes quedar tranquilo que actúa según lo que considera ser los intereses del país y no lo mueve el más puro y desvergonzado oportunismo. Y que no nos vengan con esas palabrerías de la importancia de la unidad nacional, el gobierno de unidad nacional de Shimon Peres e Itzjak Shamir del '84 al '88 sirvió para dejar afuera a los partidos visagra, pero en este caso Avodá no sustituye a ninguno de los partidos más chicos con despreporcionadas exigencias presupuestarias, sólo se les añade. ¡Que viva el despilfarro! ¿Así que eso es lo que necesitabamos para afrontar la crisis económica?

Las palabras de Oz hoy me parecen demasiado blandas. Avodá ya ni siquiera es un partido político, es una empresa de personal (חברת כח אדם) dedicada a conseguirle un empleo muy específico al señor Barak, a cualquier costo. La única esperanza que queda es que en las elecciones internas (si es que Barak no las cancela), el susodicho sea sustituido por alguno de los que se opusieron a la entrada a la coalición (cualquiera menos Amir Peretz) y así el partido pueda volver en sí. Si no, aunque que aquí nunca se sabe, es de suponer que para las próximas elecciones los votantes de Avodá se repartan entre Meretz y Kadima. La franja del espectro político que ocupaba el otrora partido de Ben-Gurión y de Itzjak Rabin ya está siendo heredada por el partido de Tzaji Hanegbi y Jaim Ramón, una muy mala noticia para la democracia israelí.

jueves, 26 de marzo de 2009

En casa

Hoy se cumplen 30 años del acuerdo de paz entre Israel y Egipto. Y según una encuesta reciente, el 92% de los egipcios considera que Israel es su "enemigo"; el Presidente (dictador, bah) egipcio Hosni Mubarak no ha visitado jamás Israel (salvo cuando Clinton lo forzó a estar en el entierro de Itzják Rabin); la prensa egipcia (controlada por el Estado) sigue tirando mierda contra los israelíes. Triste, ¿no?

Debe ser difícil ser árabe. Te machacan en la cabeza que tu civilización es superior, que tu pueblo es el mejor de todos los pueblos (3.110), te lo hacen aprender de memoria, y después vienen los judíos, esos que siempre viste como cobardes y pordioseros, y te ganan todas las guerras y te crean un país de verdad en el medio del desierto. Mientras tanto Egipto sigue siendo sólo el Nilo, como en la época de los faraones. 5000 años de historia y caminás 2 km desde el río hacia el Este o el Oeste y no tenés donde comprar un helado. Debe dar bronca.

Como estoy enfermo no pude salir mucho de casa estos días, así que me puse a leer lo que tenía empezado y atrasado. Entre las cosas que agarré, está el Tanaj, la Biblia Hebrea. Ayer terminé con Shemot (Exodo) y voy por la mitad de Vaikrá (Levítico). Está bien, me fui salteando las ceremonias de expiación, son todas iguales. ¿Alguno de los lectores leyó entera la Biblia? ¿Por lo menos leyó entero algún libro de la Biblia? Comenten qué les pareció.

lunes, 23 de marzo de 2009

De hospital en hospital

El peor dolor en el "beten elioná" (la parte de arriba de la panza) me hizo visitar dos hospitales este último fin de semana.

El sábado, a eso de las 3 de la mañana, me desperté porque del dolor ya no podía dormir. Algo que comenzó con una molestia en la zona de los riñones se había trasladado a toda mi panza, como un cinturón, y pensé que podría ser apendicitis.
Me encontraba en una habitación del Judean Guest House en Jerusalem, por el Shabatón de MASA que les había comentado. Llamé a un médico y este me iba a despachar con una inyección, pero le dije que el dolor era muy fuerte y que prefería ir al hospital. Así que me pasé toda la noche y gran parte de la mañana en el Shaare Tzedek.

En Argentina, si sos de clase media y porteño no vas al hospital, vas a la "clínica" (privada). El hospital es para los pobres. Nunca hay materiales, camas o ningún tipo de servicio y la impresión es de total decadencia. En Israel no es así, todo el mundo (salvo los ricos) tiene su obra social y si las cosas se ponen feas, te mandan al hospital, y no es para que te mueras de espanto.

Yo casi ni me podía mover del dolor. Lo primero que hicieron después de abrir mi ficha médica fue tomarme la presión y la temperatura, y ahí la enfermera judía ortodoxa (en ese momento no estaba como para fijarme que de hecho, era Shabat y no sé que hacía ella trabajando) y la enfermera árabe me encajaron la fichita de la intravenosa para sacarme sangre. La primera vez no resultó y la ortodoxa me chupó el músculo del brazo, dejándome una pelota y unas ganas de matarla que no les cuento. La segunda le acertó.

Tuve algunas experiencias notables en ese hospital. ¡Vi a un preso! Entraron dos policías, con armas largas y atrás caminando solito un preso con las manos esposadas y los pies también y me hizo recordar el episodio de Seinfeld en que George se burla del preso y luego este le rompe la cara en el baño del avión. Yo traté de no mirarlo demasiado pero me daba curiosidad, nunca había visto a alguien con las esposas en los pies, unidas por una cadena.

También me pasó que desde antes de que yo llegara había una mujer árabe sentada en el área de internación, de la edad de mi mamá, vestida con una manta azul y como todos los enfermeros estaban vestidos de azul pensé que ella también era enfermera. Después de cruzar unas palabras le comenté mi confusión.

Cuando el marido me vio hablando con la mujer, se me plantó enfrente y me dijo algo que no entendí. Después me dijo que era árabe de Brasil, pero la verdad es que no sabía nada de portugués. Finalmente conseguimos entendernos, en hebreo. Lo primero que me preguntó es hace cuanto que estaba en el país, dónde vivía y cuánto pagaba de alquiler. Ja jaja, acá es re común ese tipo de preguntas. Le dije y me respondió: yo vivo en el kibutz Kiriat Anavim (cerca de Abu Gosh) tengo un dunam (1000 metros cuadrados) allí que lo dividí para venderlo para construcción. Cada metro cuadrado vale un toco de shekels (no recuerdo la cifra que me dio, pero la zona es hermosa y seguro que lo vale, si hasta hay ciervos salvajes en el bosque que lo rodea). Después me dijo: vivo en una casa de 400 metros cuadrados, de varios pisos y con una terraza techada hacia el jardín (hizo un gesto con la mano describiendo el techito).
Fue muy gracioso, y yo matándome para pagar el alquiler de un tres ambientes. Le creo totalmente, él vive en una zona en que los árabes se declararon neutrales en la Guerra de Independencia de Israel y fueron dejados en paz.

La verdad, yo quería volver a mi casa, estaba bastante asustado y quería ver a mi mujer y mi hija, quien sabe, por última vez, así que luego de que las pruebas no dieron ningún resultado, me liberaron.

Manejé los 50 kilómetros a casa en un estado terrible. Cada vez que apretaba el embriague me dolían los riñones.

Finalmente pasé la noche en el hospital de Rishon, el Assaf Harofeh, con mi mujer y mi hija, porque el dolor había empeorado. Me volvieron a enchufar la intravenosa, me volvieron a dar remedios por esa vía, de vuelta radiografías (fueron en total como 8), doctores que me palpaban la panza, la espalda, me movían los músculos, revisaban la orina, que no me hicieron y nada.

En este otro hospital entablé una charla con un jugador de fútbol (del equipo de Beer Yaakov, antes de Nes Tziona) al que le habían dislocado algo en la espalda al saltar a cabecear. El pobre en algún momento dejó de sentir las piernas. Bien mizrají el muchacho. No tenía kipá, pero era shomer shabat. Dejó pasar un día desde el incidente antes de ir al hospital para no viajar en Shabat. Se intentó curar a si mismo con "medicina" tradicional, tomándose un vaso entero de Arak (40% de alcohol, con gusto a anís), pero se despertó a las 3 de la mañana con lágrimas en los ojos del dolor. Espero que se haya recuperado y que no haya sido una dislocación del disco que era lo que él tenía miedo porque no podría jugar más.

A la madrugada volvimos a casa yo manejando como podía. Finalmente ayer nuestro médico de familia me recetó unas pastillas y ahora ando un poco mejor. Ya ven, escribo lo que me sale.

Dejad de lado vuestro ego

Hace ya más de un mes que en Israel se celebraron las elecciones generales a Primer Ministro y todavía no se ha formado el nuevo gobierno.

Los días posteriores a los comicios, el estrecho margen entre Tzipi Livni (Kadima) y Benjamín Netanyahu (Likud) puso en serios apuros al presidente Shimon Peres, encargado de decidir quién debe ser el primero en tener la oportunidad de intentar formar su coalición de gobierno y proclamarse Primer Ministro. De hecho, tanto Livni como Netanyahu se adjudicaron, en un principio, la victoria en las elecciones. Si bien Livni había obtenido la victoria por un estrechísimo margen - 28 escaños sobre 27 obtenidos por Netanyahu -, el líder conservador del Likud estaba mejor perfilado para obtener una mayoría parlamentaria. Tal es así que, tras haber recibido el apoyo de seis partidos de derecha y extrema derecha (uno laico y cinco religiosos), Peres se vio en la obligación de encomendarle a Netanyahu la tarea de formar gobierno.

Durante las últimas semanas, Netanyahu no lo ha tenido nada fácil. Lo apoyan todos los pequeños partidos de ideología nacional y religiosa, pero las claras diferencias entre ellos han dificultado, hasta la fecha, la formación de una coalición viable. El tercer partido más votado, Israel Beiteinu del ex soviético Avigdor Lieberman, se halla en total discordancia con los partidos de tendencia religiosa pues, mientras el primero apoya una sociedad totalmente laica, los partidos religiosos están a favor de que el estado se rija según las leyes halájicas. De hecho, los principales partidos ortodoxos, Shas y Judaísmo de la Torá, se unieron en bloque contra Lieberman para impedir que forme parte del nuevo gobierno.

A esta desavenencia entre los partidos que apoyan al Likud se une el problema de que, en caso de llegar a un acuerdo, se trataría de una coalición muy pequeña formada solamente por 65 escaños, de los 120 que representan la Knéset, el Parlamento de Israel. Y ese es uno de los motivos por los cuales Benjamín Netanyahu no se ha limitado a los partidos de derecha y ultraderecha que le brindaron su apoyo, sino que optó por extenderle una mano a su rival, Tzipi Livni, y al Partido Laborista, presidido por Ehud Barak, para incluirlos en un futuro gobierno de unidad.

Llegados a este punto me veo en la obligación de reconocer que una alianza entre en Likud, Kadima y Avodá es la mejor solución posible. Las pasadas elecciones voté a Méretz. Lo hice para asegurarme de que mi voto nunca sería utilizado para formar un gobierno que incluya a Lieberman o a Shas. No quiero que Israel se convierta (o se siga convirtiendo) en un estado teocrático y ultranacionalista, liderado por rabinos y fascistas. Méretz solamente logró 3 escaños.

El Likud, Kadima y Avodá son los tres partidos más moderados del panorama israelí. Aunque el Likud tenga algunos tintes de derechas y Avodá algunos de izquierdas, se podría decir que los tres partidos representan una ideología centrista. Una unión entre ellos alcanzaría 68 escaños, suficientes para gobernar sin necesidad de rogarle a los partidos con mínima representación. Livni y Netanyahu anteponen los intereses personales y las ansias de poder en contra de los intereses del pueblo. Lo mejor en estos momentos sería una coalición centrista que deje fuera del gobierno a personajes racistas y peligrosos como Lieberman o a partidos religiosos fundamentalistas como Shas.

Netanyahu ya ha invitado a Kadima a entrar en el gobierno ofreciéndole los ministerios de Exteriores y Defensa, pero la señora Livni prefiere no agachar la cabeza y esperar con anhelo lo que pueda pasar dentro de 4 años en las urnas. Bibi, por su parte, tampoco está muy dispuesto a ceder y aceptar un gobierno de rotación con Livni, como exige su partido.

Livni y Netanyahu, dejad ya de lado vuestro ego y agachad la cabeza. Sin acuerdo entre Likud y Kadima, gobierne quien gobierne, pierde el pueblo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Hiatus estomacal

Mi idea era publicar un post ayer u hoy, pero el sábado a la madrugada me agarró una dolencia estomacal que me hace imposible sentarme, acostarme, estar parado, votar a la izquierda, y hasta agarrármelas con los comentaristas. Volveré!

sábado, 21 de marzo de 2009

De mal en peor

Uno de los motivos de mayor peso que hizo que mi voto en las recientes elecciones se inclinara por Meretz, fue la promesa electoral de que no formaría parte de ninguna coalición electoral encabezada por Biniamín Netanyahu. Si alguien menciona a Bibi, mi primera asociación, instintiva e inmediata, es aquella manifestación que precedió al asesinato de Rabin, Bibi en el balcón a lo Eva Perón, aclamado con una muchedumbre entre la que sobresalen los carteles con la imagen de Rabin vestido con el uniforme de Himmler. Si dejo que mi mente continúe por el camino de la libre asociación, me acuerdo de Netanyahu autoproclamándose como el verdadero heredero de Ariel Sharón, apenas después que Sharón cayó en coma, cuando casi todo el pueblo le rendía sus respetos a causa de su convalecencia y su popularidad alcanzaba un nuevo clímax. Un acto de cinismo realmente asombroso, viniendo de quien semanas antes le había hecho la vida política imposible, hasta empujarlo a escindirse del Likud. No sigo, supongo que esos dos ejemplos alcanzan para que el lector se haga una idea de la profunda y arraigada antipatía que me despierta nuestro Primer Ministro entrante.

Y sin embargo, hasta hace pocas semanas estaba convencido de que ni siquiera Netanyahu puede ser peor que Ehud Ólmert. Ólmert fue, en mi opinión, el segundo peor primer ministro de la historia de Israel (la peor fue Golda Meir, pero ése es otro tema). Admito que yo lo voté, pero lo hice cuando proponía su "plan de convergencia" (Tojnit Haitkansut), una retirada parcial de Cisjordania, similar a la retirada que Sharón llevó a cabo en Gaza. No lo culpo por no haberlo puesto en práctica, entiendo que la realidad cambió y el plan se tornó inviable. Pero sí lo veo como el responsable número uno de los desastres de la Segunda Guerra del Líbano y de la Operación Plomo Fundido. Nunca antes, un Primer Ministro israelí habló tan abierta y claramente de las concesiones necesarias para alcanzar una solución al conflicto con los palestinos, virtualmente llegó más lejos que nadie, con acuerdos imaginarios como el de Anápolis. Sobre el terreno, por el contrario, lanzó dos guerras en espacio de tres años. Ni que hablar de la corrupción, único legado de Sharón que logró promover, hasta institucionalizarla a un nivel sin precedentes.

El primer gran error de la cadencia de Ólmert fue el nombramiento de Amir Peretz como Ministro de Defensa, hoy en día nadie duda que se trató de un error garrafal que tenía que haberse evitado, a pesar de las enormes dificultades que eso hubiera conllevado para Ólmert a la hora de formar la coalición de gobierno. Netanyahu, anuncia que va a cometer el mismo tipo de error, elevado al cuadrado. Aceptar a un político que se está volviendo mundialmente famoso por sus consignas racistas, a la persona que mandó al demonio al presidente de Egipto, así con esas mismas palabras, como el diplomático número uno, es tan absurdo que sería chistoso si no estuviera ocurriendo de verdad.

Amir Peretz al menos estaba rodeado de otra gente experimentada encargada del ejército y de los servicios de seguridad. Fue una desgraciada coincidencia que Dan Jalutz también haya resultado negligente, pero que yo sepa, eso nadie se lo esperaba. En cambio el desastre que va causar Avigdor Lieberman al frente del Ministerio de Exteriores es tan predecible e inminente que da miedo. En este caso no cambia quién lo acompañe o lo asesore, se trata de un cargo representativo, el mero hecho que él sea quien lo ocupe ya daña las relaciones de Israel con europa y el mundo árabe en forma instantánea. En cada visita oficial que haga a otro país (allí donde acepten recibirlo), la prensa del mismo, como corresponde, va realtar las perlitas que han salido de la boca de este gran señor a lo largo de su carrera. En estos casos, aún cuando siga siendo inujsta, no estaremos en condiciones de protestar por la imagen desvirtuada que los medios extranjeros van a dar de Israel. Nosotros mismos hemos elegido esa imagen de extremista para que nos represente, le hemos puesto nombre y apellido.


Post relacionado:

Anti-dentite

El mundo es un caos. Pero no hay ningún estado de ánimo que no pueda ser mejorado con una sobredosis de Seinfeld. Aquí les dejo este video. La versión subtitulada se ve medio chica, y está aquí.

viernes, 20 de marzo de 2009

El nacimiento de Birthright

“Multitudes incontables de incontables ciudades vienen, algunos por tierra, otros desde el mar, de este y oeste y norte y sur, en cada fiesta. Llegan al Templo como a un refugio común, un puerto seguro de las tormentas y la agitación de la vida. Allí buscan encontrar tranquilidad, ser liberados de las preocupaciones cuyas obligaciones les han pesado grandemente sobre ellos desde su infancia más temprana, y para disfrutar un breve espacio para respirar en escenas de felicidad y alegría. Así, sus corazones se llenan con esperanzas que satisfacen, dedican este ocio vital a la santidad y dar gloria a Dios. También forman lazos de amistad con gente que no conocían antes. Y en la mezcla de corazones en los festejos y libaciones, encuentran prueba fehaciente de la unidad de las mentes”
Filón, Sobre las leyes especiales, 1:69-70.

Filón de Alejandría. Filón el Judío, en el Siglo I de la Era Común. Filón hablando sobre Birthright. Filón hablando sobre nosotros.