Publicado en Haaretz durante la Operación Plomo Fundido el 16 de enero. Traducción al español tomada del sitio de Paz Ahora (שלום עכשיו).
Estimado Gideón,
Recuerda que en los últimos años ocasionalmente te llamé para felicitarte por tus artículos y tus escritos sobre los agravios infligidos a los palestinos en los territorios administrados, ya sea por el ejército o por los colonos. Males físicos, expropiaciones de tierra, actos de abuso, las perversiones de la justicia y así sucesivamente. Te dije que es muy difícil leer lo que escribes, ya que pesa sobre nuestra conciencia, pero que el trabajo que estás haciendo y la voz que está sonando son extremadamente importantes. También me preocupé por tu seguridad física, sabiendo que ponías en riesgo tu vida al visitar esos lugares hostiles.
Yo no te pregunté por qué no visitabas los hospitales israelíes a fin de contar la dolorosa historia de los ciudadanos israelíes que resultaron heridos en ataques terroristas. Acepté tu posición de que hay un montón de otros periodistas haciendo ello y que has tomado la misión crucial de contar la historia de las aflicciones de la otra parte, nuestros enemigos de hoy y nuestros vecinos mañana.
En consecuencia, es a partir de esta posición de respeto que me parece necesaria responder a tus recientes artículos sobre la guerra en la que estamos inmersos hoy en día, de modo que tú serás capaz de preservar la validez moral de tu voz para el futuro. Hace unos años, cuando la familia Hatuel - una madre y sus cuatro hijos, de bendita memoria - fueron asesinados en el camino a uno de los asentamientos en Gush Katif, yo creía que esta terrible muerte te había dolido como lo hizo con todos nosotros, pero al igual que muchos de nosotros tú dijiste en tu corazón: ¿Por
qué estos israelíes ponen en peligro a sus niños viviendo provocativamente, desesperadamente, peligrosamente e inmoralmente en Gush Katif? ¿Con qué derecho 8.000 judíos expropian un área considerable en la densamente poblada Franja de Gaza a fin de construir florecientes pueblos ante los ojos de cientos de miles de refugiados que viven en esas pésimas condiciones?
Tú estabas enojado, como yo, con los padres y con quienes los enviaron. Y aunque aún creo que como todos nosotros tú sentiste el dolor de los niños que fueron asesinados, tú no calificaste a los líderes de Hamás "criminales de guerra" como lo hicieron los dirigentes israelíes, y no exigiste el establecimiento de un tribunal internacional que se encargue de juzgarlos.
Cuando te pregunté después de la desconexión de Gaza, Gideón, que me expliques por qué están disparando misiles contra nosotros, respondiste que ellos querían que abramos los cruces (de frontera). Te pregunté si de verdad creías que el fuego de misiles haría que los cruces fueran abierto, o lo contrario. Y si verdaderamente crees que es correcto y justo abrir pasos fronterizos para entrar en Israel a los que se declaran abiertamente y con sinceridad que quieren destruir nuestro país. No he obtenido una respuesta de ti. Y aunque los cruces fueron, de hecho, abiertos varias veces, y fueron cerrados a raíz de los ataques con misiles, lamentablemente todavía no te veo de pie con firmeza detrás de una posición moral que diga: Ahora, pueblo de Gaza, después que expulsaron la ocupación israelí de vuestra tierra, y justamente por ello, ustedes deben contener el fuego.
El pensamiento doliente que a veces cruza mi mente es que no es por el niño de Gaza o de Israel que tú estás penando, sino sólo por tu propia conciencia. Porque si tú estás verdaderamente preocupado por la muerte de nuestros hijos y los suyos, entenderías la guerra actual - no con el fin de desarraigar a Hamás de Gaza, sino de inducir a sus seguidores a entender, y lamentablemente en la única forma que entienden por ahora, que deben detener el fuego unilateral, detener la acumulación de misiles para una amarga y desesperada guerra para destruir Israel, y sobre todo por el bien de sus hijos en el futuro, así no morirán en otra aventura sin sentido.
Después de todo, ahora, por primera vez en la historia palestina, después de las conquistas otomana, británica, egipcia, jordana e israelí, una parte de los palestinos ha ganado el primer y espero no el último pedazo de tierra en el que van a mantener un completo e independiente gobierno. Y si empezaran a construir, desarrollar y aplicar iniciativas sociales, incluso de acuerdo a la ley religiosa islámica, demostrarán al mundo entero, y especialmente a nosotros, que en el
momento en que terminemos la ocupación estarán listos para vivir en paz con su entorno, con libertad para hacer lo que deseen, pero también responsables de sus actos.
Hay algo absurdo en la comparación que señalas sobre el número de los muertos. Al preguntar cómo puede ser que mataron a tres de nuestros niños y nosotros causamos la muerte de ciento cincuenta, la inferencia que se puede extraer es que si iban a matar a un centenar de nuestros hijos (por ejemplo, por medio de los cohetes Kasam que golpearon sobre escuelas y jardines de infantes en Israel que sucedió que estaban vacíos), se justificaría también el asesinato de un centenar de sus hijos.
En otras palabras, no es la matanza en sí que te angustia sino el número de muertos. Frente a ello, uno podría cínicamente responderte diciendo que cuando haya doscientos millones de judíos en el Oriente Medio será admisible pensar en términos morales acerca de comparar el número de víctimas en cada lado. Pero eso es, por supuesto, un argumento envilecido. Después de todo, tú, Gideón, que vives entre tu gente, sabes muy bien que no estamos empeñados en matar a niños palestinos para vengar la muerte de nuestros niños. Todo lo que estamos tratando de hacer es llegar a sus dirigentes para detener esta perversa agresión sin sentido, y es sólo a causa de la trágica y deliberada mezcla entre combatientes de Hamás y la población civil que los niños, también, por desgracia, son asesinados. El hecho es que desde la desconexión, Hamás sólo ha disparado sobre los civiles. Incluso en esta guerra, para mi asombro, veo que no están apuntando a las concentraciones del ejército a lo largo de la frontera, sino una y otra vez sobre las comunidades civiles.
Por favor, preserva la autoridad moral y el interés que tuviste, y tu voz peculiar. Los necesitaremos de nuevo en el futuro, que promete más duras experiencias en el camino hacia la paz. Entre tanto, sería mejor para todos nosotros - nosotros y los palestinos y el resto del mundo - seguir el simple imperativo moral de la filosofía kantiana: "actúa sólo de acuerdo con aquélla máxima por la cual tu puedas al mismo tiempo querer que pueda convertirse en ley universal".
Siempre en la amistad,
A.B. Yehoshúa.
Traducción: Roberto Faur.
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