viernes 25 de septiembre de 2009

El mito de que la izquierda no puede ser antisemita

Uno de los mitos más difundidos es que la izquierda no puede ser antisemita porque es por naturaleza anti-racista. Cuando yo me definía de izquierda, también me lo creía. Sólo la derecha podía ser racista: estaba contra los negros, los judíos, los putos, los pobres. Ser de derecha y judío parecía una contradicción total.

Pero esta conjunción de izquierda y anti-racismo fue producto de unas experiencias históricas peculiares, y cuando estas cambiaron o se fueron alejando en el tiempo, el vínculo entre identificaciones políticas tan generales y posturas contrarias a todo racismo se fue desintegrando.

Por ejemplo, tomemos el caso del antisemitismo como forma de racismo. La izquierda nació antisemita: los pensadores de izquierda más importantes tenían opiniones extremadamente negativas sobre los judíos, a los cuales asimilaban con el capitalismo, la especulación y la superstición.

Voltaire despreciaba a los judíos, a quienes veía como intolerantes y fanáticos. Escribió que "no estaría nada sorprendido si este pueblo no se transforma algún día en mortal para la raza humana". Pero Voltaire también dijo que en Roma "los judíos eran considerados de la misma manera en que nosotros consideramos a los negros, como una especie de hombres inferiores" y que los hombres blancos "me parecen superiores a los negros, así como los negros son superiores a los monos y los monos a las ostras." (Bernard Lewis, "Semites and Anti-Semites. An Inquiry into Conflict and Prejudice", W. W. Norton & Company, New York, London, 1999, p. 88), así que al gran genio de la Ilustración, ese que tanto hizo para derribar el viejo orden autoritario, se le puede ver un odio por todos los pueblos "inferiores". Sobre los judíos también escribió, "...que esos descapullados [sin prepucio] de Israel que venden calzones viejos a los salvajes se digan de la tribu de Neftali o de la de Issachar, carece de importancia; no dejan de ser por ello los mayores pordioseros que jamás hayan mancillado la faz de la tierra." (Poliakov, "Historia del Antisemitismo. El siglo de las luces", Muchnik Editores, 1984, p. 96).

Immanuel Kant consideraba que el judaísmo era básicamente amoral: "Los palestinos que viven entre nosotros," escribió, "han adquirido no sin razón la reputación de estafadores." (Walter Laqueur, "The Changing
Face of Antisemitism. From Ancient Times to the Present Day", Oxford, 206, p. 74), No hace falta aclarar que cuando Kant o cualquiera en su época hablaba de "los palestinos", se refería a los judíos, ya que "los palestinos" árabes de la actualidad, son un invento propagandístico de la OLP de la década del sesenta.

En el segundo año de la Revolución Francesa, los jacobinos (el ala izquierda) de Nancy sometieron a la aprobación de los jacobinos de París una orden de expulsión de todos los judíos residentes de Francia, la cual fue finalmente rechazada (Poliakov, "Historia del Antisemitismo. La Emancipación y la reacción racista", Muchnik Editores, 1984, p. 18).

Charles Fourier (llamado "socialista utópico") atacaba al "judío Iscariote" que se instalaba en Francia y dejaba en la bancarrota a los antiguos comerciantes. El judío Iscariote, luego de arruinar al pueblo, se escapaba a otro país con sus ganancias. Poliakov cita a Fourier, quien en 1808 decía que cuando los judíos se hayan extendido en Francia, el país "se convertirá en una inmensa sinagoga; sólo con una cuarta parte de las propiedades, los judíos ejercerán una profunda influencia a causa de su unión secreta e indisoluble." (idem, p. 151). También Fourier decía que "¿acaso merece ser protegida una secta que extiende su odio hasta la mesa de sus protectores? Esta negativa a comer por parte del jefe de los judíos quizás sirva para demostrar la veracidad de todas las infamias que se les imputan, entre otras el principio según el cual robar a un cristiano no es robar." (idem, p. 152). Toussenel, su discípulo, se concentró en el tema, escribiendo un libro llamado "Los judíos, reyes de la época" (1844) en el que denunciaba "el reino del dinero". Como vemos, los judíos eran asociados por la izquierda al dinero, el comercio, el capitalismo y la superstición.

El socialista cristiano Pierre Leroux publicó un libro con el mismo nombre en 1846. Sin embargo, planteaba que el pueblo judío tenía un gran futuro: "...no veremos siempre al pueblo de Israel con ese feo aspecto que tiene actualmente. Adquirirá un semblante más sereno, más joven, más sonriente; dejará de parecerse al judío Shylock; y espero verlo resucitar con los rasgos del Nazareno al que los judíos crucificaron y al que todavía crucifican con la especulación y el capital". Muchas gracias, Leroux, siempre fuiste un amigo.

Pierre Proudhon por su parte, famoso socialista francés, estaba completamente desatado cuando hablaba de los judíos. Proudhon escribió entre otras cosas: "El judío es antiproductivo por temperamento, no es agricultor ni industrial, ni siquiera realmente comerciante. Es un intermediario siempre fraudulento y parasitario que se vale de la tergiversación, la falsificación y la intriga. Sólo conoce las alzas y bajas, los riesgos del transporte, la incertidumbre de la cosecha y los azares de la oferta y la demanda. Su política económica es totalmente negativa; es el principio del mal, Satanás, Ahrimán, encarnado en la raza de Sem." Proudhon fue el primero que encarnó el principio del mal en una raza. Proudhon consideraba que los judíos se habían situado "fuera del género humano" al rechazar a Cristo. (idem, p.156). En su diario privado se explayaba aún más y peor: "los judíos, raza insociable, obstinada, infernal. Son los primeros responsables de esa superstición nefasta que llamamos catolicismo, en la que el elemento judío furioso e intolerante prevalece siempre sobre otros elementos griegos, latinos, bárbaros, etc., y ha sido durante mucho tiempo un suplicio para el género humano...", "odio a esta nación". Proudhon esbozó un programa de acción progresista: "Judíos. Hacer un artículo contra esta raza que todo lo envenena y se mete en todas partes sin mezclarse jamás con ningún pueblo. - pedir su expulsión de Francia, con la excepción de los individuos casados con francesas. - Abolir las sinagogas, no admitirles en ningún empleo y conseguir la abolición de este culto. No es gratuito que los cristianos los llamaran deicidas. Los judíos son los enemigos del género humano. Hay que enviarlos de nuevo a Asia o exterminarlos." (idem p. 157-158). Y todavía hay más.

Ferdinand Lassalle, socialista de origen judío escribió: "no siento ninguna inclinación hacia los judíos, incluso en general los detesto." Pero Karl Marx cuya familia había sido judía (él nunca lo fue), igual lo atacaba a Lassalle, llamándolo "negro judío". Marx por su parte desarrolló toda una teoría que asimilaba al capitalismo con el espíritu judío y la religión judía con el culto al dinero. Ya he transcripto sus expresiones antisemitas aquí. Mientras que Feuerbach acusaba a los judíos de egoísmo (idem p. 193), Marx le contestaba que el egoísmo es simplemente una manifestación de lo judío. Como si diera vuelta un guante.

Por su parte Arnold Ruge, un "joven hegeliano", en su juventud amigo de Marx, promovía el ateísmo como filosofía, pero no le parecía contradictorio escribir que los judíos eran "esos parásitos de la cristiandad, que se sienten tan bien en su papel de especuladores que no creen en nada y precisamente por esta razón siguen siendo judíos". (p. 195). Cuando se enojó con Marx (en 1844) lo llamó a este "canalla y judío desvergonzado". Bruno Bauer, otro amigo de juventud de Marx, también fue convertido al ateísmo. De los judíos decía "que habían construido sus nidos en los poros y en los intersticios de la sociedad burguesa". Atribuía la "tenacidad del espíritu nacional judío" a la incapacidad de desarrollo histórico del carácter completamente "ahistórico" de ese pueblo y a su "esencia oriental". El delito de los judíos era rechazar el ateísmo y seguir con sus "supersticiones".

Bakunin, el padre fundador del anarquismo, veía en los judíos "una secta explotadora, un pueblo de sanguijuelas, un parásito único devorador que está unido apretada e íntimamente no sólo a través de las fronteras nacionales sino también a través de todas las divergencias de opinión políticas". Según Bakunin, el judío no sirve para el socialismo, ciertamente no para el liderazgo socialista, para el que lo descalifica su "pasión mercantil que constituye una de los principales características de su caracter nacional." Para Bakunin no había diferencia entre Marx y Rotschild, los dos eran del mismo tronco de especuladores y parásitos. (Lewis, p. 113).

Y por supuesto, todo judío que deseara pertenecer al movimiento socialista debía explícitamente renunciar (si no denunciar) cualquier vínculo especial afectivo que tuviera con su pueblo como impropio de un socialista. Por ejemplo, avanzando en el tiempo, Abraham León, jóven socialista de origen judío, que murió en un campo de concentración nazi, publicó un panfleto durante la Segunda Guerra Mundial que tuvo mucho impacto en círculos trostkistas, en el que argumentaba que históricamente los judíos habían elegido la usura como su principal ocupación, no porque otras profesiones les fueran vedadas, sino por una inclinación esencial propia. Nadie les había prohibido transformarse en campesinos o trabajadores o elegir algún otro trabajo productivo; ellos habían optado por la usura y quienes no lo quisieran admitir eran tontos o mentirosos (Laqueur, p. 174). Ni siquiera Trotsky o Lenin habían argumentado de esta forma. León y el antisemitismo de la Unión Soviética pueden verse como los continuadores de la tradición luego de la guerra contra los nazis.

En realidad, el vínculo entre la izquierda y la lucha contra el antisemitismo recién fue establecido a partir del escándalo del caso Dreyfuss en Francia y de la adopción del antisemitismo como plataforma política de la derecha en Alemania. Y el vínculo no fue establecido sin ambiguedades.

Lo que sucedió en Francia es que en torno al caso Dreyfuss (ese oficial francés de origen judío que fue condenado por traición con pruebas falsas), la izquierda y la derecha francesa encontraron un escenario en el cual enfrentarse. La derecha, deseosa de volver a la monarquía, y guardiana del "honor" del ejército y de la Iglesia, se enfrentaba al republicanismo y laicisimo de la izquierda y no estaba para nada claro que sector ganaría la contienda en Francia. Develar la realidad del caso Dreyfuss suponía poner en evidencia la manipulación de las pruebas que habían realizado los oficiales que acusaron a Dreyfuss y de esa manera desacreditar al ejército francés (la izquierda temía que el ejército realizara un golpe de estado contra la república). Es por eso que la izquierda abandona sus anteriores tesis antisemitas y se pronuncia a favor de la inocencia de Dreyfuss y de la igualdad de los judíos con respecto a todos los ciudadanos (si bien, y hasta el día de hoy, Francia no acepta la existencia de un pueblo judío, sino sólo de ciudadanos franceses de religión judía). La derecha francesa por su parte se vuelve virulentamente antisemita, ya que a través del ataque a los judíos en realidad estaba atacando a la idea de la república.

En Alemania, el antisemitismo en el último cuarto del siglo XIX era parte de la plataforma política de sectores extremistas. Pero los conservadores (la derecha) se terminan aliando con estos sectores al darse cuenta que la agitación antisemita es una gran cosechadora de votos. La izquierda alemana que hasta ese momento oscilaba entre la indiferencia y la hostilidad hacia los judíos, toma como reacción una postura favorable a los judíos y abandona explícitamente el antisemitismo.

Nosotros somos herederos de esta conjunción histórica cuyos efectos aún se pueden notar. Pero el triunfo del capitalismo, el fracaso de las posturas antisistémicas de la izquierda y la desaparición de la clase obrera como actor político (y también como realidad social) han desorientado a la izquierda. La izquierda insatisfecha ahora se compone de un conjunto de actores con intereses contradictorios: marxistas, ecologistas, feministas, socialistas, tecnófobos, paranoicos, elites intelectuales, anarquistas, comunitaristas, jóvenes rebeldes, anti-imperialistas, ex-comunistas, panarabistas, etc, frente a un sistema mundial que se ve victorioso e inexpugnable. Mientras tanto, valores que en su origen eran de izquierda, como separación de estado y religión, igualdad, democracia, republicanismo, derechos humanos, libertad, hoy son compartidos por toda la sociedad, incluyendo a la derecha (salvo la extrema derecha). Nadie está en contra de estos valores, y nadie osa decir que está en contra, porque son parte del nuevo consenso. Esto ha dejado a la izquierda insatisfecha con grandes interrogantes: ¿cuál es la clase revolucionaria, cuál es el plan de acción y quién es exactamente el enemigo? No es entonces sorprendente que viejas vagas ideas de la izquierda hayan sido resucitadas, y el antisemitismo del trotskismo y el comunismo reciclados: el enemigo es el "capitalismo desenfrenado", la especulación, las grandes corporaciones, las "marcas", el capital transnacional y por supuesto, Israel, el sionismo y el "lobby judío".

Algo interesante en este desarrollo del antisemitismo de la izquierda es que si en un principio se argumentaba que los judíos eran defectuosos porque no tenían la capacidad para un desarrollo histórico autónomo (tener un estado por ejemplo), con la creación del movimiento sionista, la izquierda comienza a argumentar que los judíos no deben tener un desarrollo autónomo, ya que eso es "reaccionario." Es como que te critiquen diciendo que nunca sabrás tocar bien el piano y luego te critiquen porque te has puesto a tomar clases de piano y no te va tan mal. El peor crimen entonces es finalmente que te contrate el Teatro Colón para dar unos conciertos de piano que tu mismo has escrito, y eso ha sido exactamente lo que hicieron los judíos al fundar Israel, que como país es un milagro. El antisemitismo en muchos sectores de la izquierda es simplemente producto del resentimiento contra la gente capaz, como ya he argumentado aquí.

Me olvidé de agregar que este post fue inspirado por el caso de la jueza Elsa Rosa Parrilli, quien fue militante de izquierda en los setentas y exiliada del país, y que hoy en día les dice a unos agentes de policía: "Ganan $ 1.200 para joder a la gente... Todas morochas, ni a una rubia contratan. Debería pegarte un cachetazo por hacerme perder el tiempo" y otras cosas que demuestran que se puede ser de izquierda y ser racista. Vean el post en Apuntes Urbanos, imperdible.

13 comentarios:

  1. Vease August Babel, en 1884, con "el socialismo de los imbéciles".



    O lo comentado por Henryk Broder, ante el Parlamento Alemán con ocasión de una reciente sesión sobre el antisemitismo: "







    Si se me permite quisiera realizar modestamente una sugerencia: dejen el viejo antisemitismo para los arqueólogos, los historiadores y los anticuarios. Dediquen su atención al moderno antisemitismo, ese que lleva el disfraz del antisionismo, y a sus representantes. Ustedes encontrarán algunos de ellos entre sus propias filas"







    http://safed-tzfat.blogspot.com/2008/07/el-antisemitismo-sin-antisemitas-henryk.html

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  2. Gracias. Agregué un párrafo sobre Bakunin.

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  3. Me gusta mucho este post. Fabián, tengo una duda hace tiempo. Por qué en Israel la izquierda es tan dominante entre los académicos, escritores y artistas? No me quejo, me alegra que sea así, pero es un fenómeno que no comprendo y que me intriga. Es obvio que gente talentosa hay en la derecha también. Las teorías conspiranoicas según las cuales los zurdos se apoderaron de los focos de poder y no dejan a nadie más acercárseles no son serias. Vos que conoces la historia de la izquierda en profundidad, decime, hay algún autor que ofrezca alguna respuesta razonable a esa pregunta?

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  4. Un post muy interesante. Me gustó mucho, y sirve muy bien para entender mejor ese extraño sentimiento antisemita que se está instalando de nuevo en un buen sector de la izquierda europea.

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  5. En realidad no sé si la izquierda es más dominante entre los grupos que decís. No conozco estudios empíricos y la verdad, estaríamos seguro subestimando a artistas que a nosotros no nos gustan tanto, que son los de música mizrají, que tienen mucho éxito a pesar de que nosotros no los escuchemos, y que no creo que sean de izquierda. Es decir, que probablemente lo que se ve en el mundo como cultura israelí son justamente, aquellos que el mundo prefiere destacar.

    Pero si puede haber alguna razón tiene que ser que muchos de los hijos de gente de los kibutzim ahora están en la etapa en la que son famosos (siempre fueron parte de la elite dirigente e intelectual), pero que probablemente esto se termine con la próxima cohorte generacional y veremos, por qué no, muchos más artistas del sionismo religioso y de los asentamientos.

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  6. Bebel justamente estaba reaccionando al antisemitismo popular, el cual atraía a mucha gente de izquierda.

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  7. Duro de digerir para quienes nos consideramos de izquierda, pero es así. Últimamente a cierta izquierda cualquier colectivo la deja bien con tal de ser "revolucionaria; inclusive apoyar a un fascista como el Pdte de Irán, donde ejecutan homosexuales por el solo hecho de serlo.

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  8. Buen punto sobre los cantantes mizrajíes. Pero lo que dices de los kibutzim tampoco me parece convincente, Amoz Oz, A. B. Yeoshúa, Meir Shalev, David Grossman, no conozco a fondo sus biografías y menos la de sus padres, pero si no me equivoco ninguno de ellos viene de los kibutzim. La hegemonía kibutziana estaba en el ejército y en la política, pero los artistas destacados desde el principio eran de las ciudades, Bialik, Alterman, Agnón, etc. Con la excepción de Rajel y algún otro. Pero tienés razón, hablo de una impresión muy difundida que no ha sido verificada empíricamente.

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  9. "Es como que te critiquen diciendo que nunca sabrás tocar bien el piano y luego te critiquen porque te has puesto a tomar clases de piano y no te va tan mal. El peor crimen entonces es finalmente que te contrate el Teatro Colón para dar unos conciertos de piano que tu mismo has escrito, y eso ha sido exactamente lo que hicieron los judíos al fundar Israel, que como país es un milagro. El antisemitismo en muchos sectores de la izquierda es simplemente producto del resentimiento contra la gente capaz, como ya he argumentado aquí." (Fabián dixit)


    Interesante. Esto me hace acordar a un viejo proverbio inventado por los chinos: "cuidado con lo que deseas".

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  10. Estimados amigos:
    Por supuesto en ocasiones el racismo aspira a vestir de gala. No son muchos los que se declaran abiertamente racistas. Pero una vez que empiezan a hablar siempre viene un "pero" para intentar justificarse. Ese pero a veces es sinónimo de antisionismo. Una vez pronunciada esa palabra todo está permitido. Ese es el racismo de la izquierda. Yo lo oigo a menudo en España, sin mayores complejos. En otras ocasiones como en el video que os envío no hace falta maquillaje, desaparece la farsa. No creo que Zelaya sea de izquierdas, pero la izquierda precámbrica le ha hecho uno de sus héroes. Aqui habla un zelayista. Escuchad bien.
    http://www.youtube.com/watch?v=Qw-m7qs6P60

    Un abrazo
    Jorge
    (España)

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  11. <span>¿En qué estás pensando...?sobre si la izquierda es buena o mala, los tiene preocupados, le temen que ocupe aspectos importantes en la vida politica, </span>
    <span>no es un cuco, dentro de ella hay buenos y no tan buenos, el antisemitismo no es patrimonio de la izquierda, puesto que ISRAEL nacio con la izquierda, Esta está´contra el capitalismo y su explotacion a la clase trabajadora, que en sus filas haya antisemitas, nada tiene que ver con su ideologia, en la derecha hay de todo, y tambien antisemitas y que me dice de los ultra religiosos que niegan la existencia del estado de ISRAEL, esperando el mesias?,En la izquierda socialista, estan los creadores del ESTADO, pero tambien esta MENAJEM BEIGUIN, ¿me equivoco?Sr Fabian, en el intercambio de ideas, debe primar el respeto por el que piensa distinto, y los religiosos no lo tienen como postulado, es una pena.-</span>

    <span></span>

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  12. Otro mensaje que envió lo dejó en el thread equivocado.

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