¿Sería concebible que por publicar las siguientes palabras en un blog, las autoridades israelíes lo cerraran y me metieran preso como suele ocurrir en Irán? Digamos, por tres años. Por ahora no lo es, pero esa pesadilla está hoy un paso más cerca de la realidad que hace una semana.
Esta semana la comisión de ministros para asuntos legislativos, aprobó enviar a la kneset en nombre del gobierno una propuesta de ley conocida como la Ley de la Nakba. Nakba significa en árabe desgracia o gran calamidad. El Día de la Nakba o Día de la Desgracia, es un día de luto conmemorado por algunos árabes israelíes en la misma fecha que el Día de la Independencia de Israel. Según la propuesta de ley impulsada por el diputado Alex Miller del partido Israel Beiteinu liderado por Avigdor Lieberman, estas conmemoraciones serían penadas con tres años de cárcel.
Antes que nada debo aclarar que estoy totalmente en contra del Día de la Nakba, dichas conmemoraciones me calientan la sangre y me revuelven el estómago. Ese es su objetivo, provocar, y conmigo lo logran. Quienes participan en ellas buscan sembrar la disidencia y boicotear las posibilidades de coexistencia entre árabes y judíos dentro de Israel. Quienes las organizan, sostienen en cambio que el objetivo es expresar su tristeza y su dolor por el sufrimiento de su pueblo, ante las injusticias sufridas durante la Guerra del 48 y las décadas posteriores. Si de verdad fuera sólo eso, hasta yo mismo quizás participaría alguna vez. Pero si de verdad fuera sólo eso, no habrían elegido justo el día en que Israel declaró la independencia, no lo fijarían según el calendario hebreo para así asegurarse que su día de luto coincida todos los años con los festejos del Día de la Independencia. En definitiva, están diciendo que la creación del Estado de Israel y su subsistencia son una gran calamidad. Pero que le vamos a hacer, esos son los sufrimientos estomacales que hay que soportar si queremos vivir en democracia. Peor el remedio que la enfermedad.
Hace un tiempo al activista de ultra-derecha Baruj Marzel, partidario declarado de echar a todos los árabes de Israel, se le ocurrió que él quería encabezar una marcha por la ciudad árabe de Um-El-Fahem alzando banderas de Israel. También él sostenía que no hacía nada malo, sólo ejercía su derecho democrático a marchar y flamear la bandera por donde se le dé la real gana. Claro que con ese gesto supuestamente inocente, al igual que los que conmemoran la Nakba, tenía como propósito generar la provocación y la confrontación. La Suprema Corte de Justicia descartó las apelaciones de quienes pedían prohibir la marcha, y a pesar de algunos retrasos la marcha tuvo lugar. Fue rodeada por un enorme despliegue policial para garantizar la seguridad de los marchantes, y acompañada por las protestas de los habitantes de la ciudad, pero no hubo mayores incidentes de violencia. Esa es la paradoja de la democracia, los seguidores de Baruj Marzel y los que conmemoran la Nakba también tienen su derecho a la libertad de expresión, (cuando no convocan al uso de la violencia), y es preciso protegerlo.
Las libertades y derechos que ofrece la democracia también son disfrutados por aquellos que se le oponen. El aspecto más inquietante de la paradoja no son precisamente las marchas y los actos provocativos, sino el hecho de que en distintas épocas y lugares, han llegado al poder por medio de elecciones democráticas grupos que tienen por objetivo cancelar la democracia. Así llegó al poder Hitler¹ en Alemania, el Hamás en los territorios palestinos, Hezbolá en el Líbano (próximamente), y así obtuvo su representación en el parlamento y en el gobierno el partido Israel Beiteinu de Avigdor Lieberman.
La ley de la Nakba aún tiene que pasar por un lago camino antes de ser aprobada. En estos momentos tiene que sortear el obstáculo que opone el partido Avodá, que ya ha apelado para que no sea presentada en nombre de la coalición de gobierno de la que forma parte. Aún si llega a ser aprobada por la kneset más adelante, supongo que la Suprema Corte de Justicia la cancelará por contradecirse con las leyes básicas (que son algo así como la constitución). El problema es que Israel Beiteinu también ha sido quien designó al actual Ministro de Justicia, con el objetivo de establecer reformas que limiten el poder de la Suprema Corte y su autoridad para cancelar leyes anticonstitucionales. A esto hay que sumarle la propuesta de Israel Beiteinu para condicionar la obtención de la ciudadanía a un "juramento de lealtad" al Estado de Israel como estado sionista (es más complejo que eso, pero no quiero explayarme más aquí), y las primeras líneas de este post cobran relevancia. La democracia israelí se encuentra bajo ataque, no son los árabes israelíes, sino Lieberman y su partido, el principal sostén de la quinta columna. A este ritmo habrá que fijar un Día de la Desgracia en la fecha de asunción del actual gobierno.
Por último me permito señalar la obviedad de que como consecuencia de esta propuesta de ley, tanto si se aprueba como si no, el año que viene van a ser muchos más quienes celebren la Nakba. Tengo un amigo que la conmemora, ya expresó su agradecimiento a Alex Miller.
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¹ Que Godwin me perdone, pero en este punto en específico la comparación viene al caso. La comparación se limita a cómo llegaron al poder y a su desprecio por la democracia, no a la malignidad del Führer, a su dieta vegetariana ni a ninguna otra cosa.
No es ninguna novedad que la ultraderecha es sumamente funcional a los críticos de Israel (les termina dando siempre la razón). Con esta ley se acabaría definitivamente el mito de Israel como "única democracia" de Medio Oriente que tratan de vender en Occidente.
ResponderSuprimirHitler nunca fue vegetariano.
Guest, en el thread anterior dijiste que no se puede ser "sionista y buena persona". Con eso dijiste que todos los israelíes son malas personas. ¿Hay alguien a quien puedas convencer con tus agudos análisis, más allá de tu mamá?
ResponderSuprimir"No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo." Aunque sea un lugar común, y a estas alturas ya está muy gastada, no me resistí a poner la famosa frase de Voltaire. En este caso no podría ser más adecuada.
ResponderSuprimirPara que esta ley sea aprobada debe pasar primero por la Knesset, y no esta claro que vaya a salir porque ya hay gente de Likud que ha dicho que se opone e incluso alguno de Shas que se va a abstener. Pero incluso en el caso de que saliera debería ser respaldada por el Tribunal Supremo. Y esto último me parece que es imposible a la vista de las opiniones de la mayoría de los expertos juristas y de la jurisprudencia de este tribunal. Y yo también creo que así debería ser por lo que ha expuesto RBT612.
ResponderSuprimirEl único pero puede ser lo que apunta RBT612 del intento de recortar el poder del Tribunal Supremo. Pero no veo tan claro como esto se puede hacer. En todo país democrático debe existir un Tribunal que se verifique que todas las leyes se ajusten a la legalidad. En algunos países se llama Tribunal Constitucional. En Israel no hay una constitución propiamente dicha (lo cual no significa que no sea una democracia como los antisionistas suelen decir ya que en Reino Unido tampoco la hay) pero si que existe las llamadas Leyes fundamentales de Israel, que si no me equivoco actúan como una constitución de facto, y un Tribunal Supremo que se encarga de velar porque todas las leyes se ajusten a estas y a los principios básicos democráticos.
En resumen, que para que haya realmente una división de poderes debe existir un Tribunal independiente (como es el caso del Tribunal Supremo de Israel) que sea capaz de revocar las leyes que no se ajusten a la legalidad y a los principios democráticos básicos. Esto me parece algo fundamental en una democracia y no creo que esto se pueda cambiar tan fácilmente.
Saludos.
Para que esta ley sea aprobada debe pasar primero por la Knesset, y no esta claro que vaya a salir porque ya hay gente de Likud que ha dicho que se opone e incluso alguno de Shas que se va a abstener. Pero incluso en el caso de que saliera debería ser respaldada por el Tribunal Supremo. Y esto último me parece que es imposible a la vista de las opiniones de la mayoría de los expertos juristas y de la jurisprudencia de este tribunal. Y yo también creo que así debería ser por lo que ha expuesto RBT612.
ResponderSuprimirEl único pero puede ser lo que apunta RBT612 del intento de recortar el poder del Tribunal Supremo. Pero no veo tan claro como esto se puede hacer. En todo país democrático debe existir un Tribunal que se verifique que todas las leyes se ajusten a la legalidad. En algunos países se llama Tribunal Constitucional. En Israel no hay una constitución propiamente dicha (lo cual no significa que no sea una democracia como los antisionistas suelen decir ya que en Reino Unido tampoco la hay) pero si que existe las llamadas Leyes fundamentales de Israel, que si no me equivoco actúan como una constitución de facto, y un Tribunal Supremo que se encarga de velar porque todas las leyes se ajusten a estas y a los principios básicos democráticos.
En resumen, que para que haya realmente una división de poderes debe existir un Tribunal independiente (como es el caso del Tribunal Supremo de Israel) que sea capaz de revocar las leyes que no se ajusten a la legalidad y a los principios democráticos básicos. Esto me parece algo fundamental en una democracia y no creo que esto se pueda cambiar tan fácilmente.
Saludos.
Precisamente el problema es que los medios de comunicación en el mundo y especialmente en Occidente (que consideran "justa" a la Corte Suprema de Israel sólo cuando les conviene) consideraron la marcha de Baruj Marzel en la ciudad árabe-israelí de Um-el-Fahem como una "provocación fanática" y apuesto a que si se hubiera prohibido por ley, no solo que no hubieran protestado, sino que hubieran aprobado la desición en ese sentido. Pero oh casualidad que el Día de la Nakba, celebrado el mismo día de Yom Hatzmaut (recordar que los árabes no utilizan el calendario hebreo), no merece ser tildado de "provocación" en lo más mínimo y si se lo llega a querer prohibir se arma un escándalo donde se acusa de antidemocrático a todo un país.
ResponderSuprimirDe cualquier manera no me parece inapropiada la propuesta de Israel Beitenu. Sin ir más lejos, en nada menos que Chile (hoy día donde hay una democracia bastante limpia) está penado con la prisión no tener una bandera para el Día de la Patria en el balcón de tu casa (eso me había contado una amiga chilena). Pero en Israel se puede proclamar, justo el mismo día de su independencia, su destrucción, porque eso es en definitiva la Nakba, no una conmemoración de recuerdo por los padecimientos de la población árabe, sino una negación del derecho a la existencia de Israel (no es lo mismo). No, no me parece coherente permitir eso. Democracia no es libertinaje y como bien se dijo en este post los destructores de la democracia utilizaron precisamente los elementos legales de la democracia para destruirla (lo mismo que ahora están intentando hacer los islamistas en Europa), de manera que la libertad y la democracia tiene sus límites y la Nakba es hacer apología del delito.