Las esperanzas que Oz pusó en el "Nuevo Movimiento-Meretz", que de nuevo sólo tenía el nombre y algún que otro candidato, se vieron rápidamente frustradas. Sus palabras acerca de Avodá, por el contrario, fueron una profecía que se ha convertido en realidad. Ehud Barak no se contentó con conducir al partido que fundó el estado y lo gobernó ininterrumpidamente durante los primeros 30 años, a la mayor derrota de su historia. Lo mismo le había hecho Netanyahu al Likud en las elecciones anteriores, y sin embargo con tres años de paciencia logró levantarlo de los escombros y erigirse de nuevo en Primer Ministro. Barak, por el contrario, después de dejar a su partido en la ruina, decidió tomar el camino corto y aplicarle el golpe de gracia, sumándose a una de las coaliciones más derechistas de la historia de Israel.

Me pregunto si alguien realmente se traga las excusas de Barak y sus acomodados partidarios, para justificar la entrada a la coalición. Eso de que todo lo hace por el bien del país, que su presencia a la cabeza del Ministerio de Defensa es tan imprescindible, como si Israel no hubiera vencido en cinco guerras antes de que Barak entrara a la política. Yo preferiría ver como Ministro de Defensa a Bogui Yaalón, no menos cualificado que Barak, mucho más íntegro y honesto. Uno puede o no estar de acuerdo con las posturas de Yaalón, pero al menos te puedes quedar tranquilo que actúa según lo que considera ser los intereses del país y no lo mueve el más puro y desvergonzado oportunismo. Y que no nos vengan con esas palabrerías de la importancia de la unidad nacional, el gobierno de unidad nacional de Shimon Peres e Itzjak Shamir del '84 al '88 sirvió para dejar afuera a los partidos visagra, pero en este caso Avodá no sustituye a ninguno de los partidos más chicos con despreporcionadas exigencias presupuestarias, sólo se les añade. ¡Que viva el despilfarro! ¿Así que eso es lo que necesitabamos para afrontar la crisis económica?
Las palabras de Oz hoy me parecen demasiado blandas. Avodá ya ni siquiera es un partido político, es una empresa de personal (חברת כח אדם) dedicada a conseguirle un empleo muy específico al señor Barak, a cualquier costo. La única esperanza que queda es que en las elecciones internas (si es que Barak no las cancela), el susodicho sea sustituido por alguno de los que se opusieron a la entrada a la coalición (cualquiera menos Amir Peretz) y así el partido pueda volver en sí. Si no, aunque que aquí nunca se sabe, es de suponer que para las próximas elecciones los votantes de Avodá se repartan entre Meretz y Kadima. La franja del espectro político que ocupaba el otrora partido de Ben-Gurión y de Itzjak Rabin ya está siendo heredada por el partido de Tzaji Hanegbi y Jaim Ramón, una muy mala noticia para la democracia israelí.
Qué lío, ¿no? A mí me parece que lo único que puede salvar a Avodá es una reforma electoral que refuerce el poder de los partidos grandes y elimine a los partidos chicos de la knesset.
ResponderSuprimirResulta curioso. Aquí en España nos quejábamos del aumento del bipartidismo en las últimas elecciones, ciertamente beneficiado por nuestro sistema electoral. Viendo cómo quedó el tema el Israel no parece que lo contrario sea algo demasiado positivo.
ResponderSuprimirNo creo que sea mejor el bipartidismo estadounidense con el pensamiento único. El Obama cada vez se parece más a Bush, pero con una sonrisa más fotogénica. Por ejemplo en Suecia el gobierno es una coalición de cuatro partidos y en Noruega tres. No creo que sea cosa de cuantos partidos hay sino más bien de la cultura democrática de los políticos y de los ciudadanos. Algo que sin embargo me gusta de Estados Unidos es la posibilidad de que los ciudadanos elijan a los candidatos a la presidencia.
ResponderSuprimirBueno, Filoctetas, puede que sea el "pensamiento único" o puede ser que "lo que se ve desde aquí (en el gobierno) no se ve desde allá (la oposición)".
ResponderSuprimirTambién puede ser que algunos asuntos van más allá de las ideologías partidarias. La realidad es dura.